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sábado, octubre 07, 2006

STEFAN ZWEIG: Carta de una desconocida

¿Hay amor más injusto que el no correspondido? ¿Y si además el objeto de ese amor ni siquiera sabe de la existencia del ser que le desea y le adora en silencio? Estas son las preguntas que se plantea Zweig en esta preciosa historia, deliciosa y cruel a la vez, por cuanto opone a la figura de una mujer enamorada la de un escritor egocéntrico y mujeriego, ignorante del amor incondicional que se le profesa. Carta de una desconocida explora el oscuro terreno de los sentimientos, tan irracionales como sorprendentes. La historia gira en torno a R., un famoso escritor que recibe en su casa una misteriosa carta que le remite una mujer desconocida. En ella, la joven le confiesa su amor, un amor que resistió el paso del tiempo y el desdén del propio escritor, que jamás se percató de su existencia. A través de sus palabras, la desconocida nos revela los momentos más relevantes de su vida, condicionada por ese amor no correspondido desde que por primera vez cruzó su mirada con la del escritor, cuando ella no era más que una niña. Hay momentos terribles en esta historia, sobre todo aquel en que nos confiesa que llegó a acostarse con su amado en dos ocasiones, separadas por varios años, sin que él la reconociese en ninguna de ellas.
Cuando la desconocida comienza a escribir su carta, acaba de ver morir a su único hijo, que en realidad era el hijo de ambos. Ella era quien de forma anónima le mandaba un ramo de rosas blancas por su cumpleaños, una forma de estar presente en la vida de su amado sin romper su silenciosa invisibilidad. Las dramáticas circunstancias que rodean a la muerte del niño le llevan a romper por fin el silencio y atreverse a confesar su amor, sabiendo que su propia muerte está cerca, por lo cual poco ha de temer de las consecuencias de su confesión:
"Mi hijo murió ayer, nuestro hijo.. Ahora ya no me queda nadie más que tú a quien querer. Pero, ¿quién eres tú para mí, tú que no me has conocido nunca, que pasas a mi lado como si pasaras junto a un riachuelo, que me pisas como a una piedra, que siempre sigues adelante y me dejas en la eterna espera? (...) Vuelvo a estar sola, más sola que nunca, no tengo nada, no me queda nada de ti. Ya no tengo ningún hijo, ni una palabra, ni una línea, ni un recuerdo. Y si alguien pronunciara mi nombre ante ti, no le darías ninguna importancia, no te diría nada."
Es difícil que tamaña entrega amorosa pueda darse en la realidad. ¿Amar eternamente a alguien que ni siquiera sabe que existimos? Podría pensarse que nadie en su sano juicio sería capaz de algo así. Es demasiado triste y doloroso. Sin embargo estoy segura de que el libro de Zweig refleja en parte una realidad de la que todos somos conscientes: no siempre amamos a la persona indicada. De hecho en muchas ocasiones nuestros sentimientos nos traicionan dejándonos seducir por personas poco adecuadas, incluso nocivas para nuestra estabilidad emocional. Leyendo este libro, he recordado los casos de muchas mujeres maltratadas física y psicológicamente por sus parejas, que a pesar de ello confiesan seguir enamoradas y no poder vivir sin semejantes monstruos a su lado. ¿Debe ser así el verdadero amor, incondicional pese a todo, aunque la persona amada nos ignore o nos haga daño? Sinceramente, creo que nadie se merece un amor así.