De nuevo las obligaciones y el placer me obligan a hacer un descanso forzoso en este rincón. La culpa la tienen las evaluaciones, un viaje a París con los alumnos de 2º de Bachillerato y una escapada propia después a una tierra que aún no conozco, el País Vasco. Con tanto ajetreo me será imposible pasarme por aquí en unas dos semanas, pero espero encontraros a todos a mi vuelta. Para entonces habré terminado uno de los libros más duros y más bellos que he leído, Las uvas de la ira, de John Steinbeck.Mientras, y como de vez en cuando me gusta perderme también entre poesía, os dejo con unos versos de Julia Uceda. Una compañía extraordinaria para confortarnos en estos últimos coletazos de frío que el invierno se empeña en dejarnos.
RAÍCES
Si ya soy una vela estremecida
colmada por tu viento. Si has llegado
al último escalón. Si me has tomado
por la raíz más honda y más henchida.
Si yo soy ya tu colmo y tu medida
y estás dentro de mí, secreto, hallado.
Si ya sobre la frente me has soplado
para hacerme vivir, ciega y ardida,
antes de irte rompe mis raíces.
Quiero que las arranques, que las trices
al alba con tu mano firme y fuerte.
De no hincarse en tu tierra poderosa
no quiere mi raíz ninguna cosa
si no es andar y andar hacia la muerte.
colmada por tu viento. Si has llegado
al último escalón. Si me has tomado
por la raíz más honda y más henchida.
Si yo soy ya tu colmo y tu medida
y estás dentro de mí, secreto, hallado.
Si ya sobre la frente me has soplado
para hacerme vivir, ciega y ardida,
antes de irte rompe mis raíces.
Quiero que las arranques, que las trices
al alba con tu mano firme y fuerte.
De no hincarse en tu tierra poderosa
no quiere mi raíz ninguna cosa
si no es andar y andar hacia la muerte.
Julia Uceda
Imagen: vuelvo a una de mis pintoras favoritas, Tamara de Lempicka, con su Joven con vestido verde.
