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jueves, marzo 25, 2010

Tres meses de felicidad y poco dormir

La semana próxima Nuria cumplirá sus tres primeros meses de vida. Han pasado rápido, demasiado para mi gusto, pero los he disfrutado con voracidad, saboreando cada segundo que he pasado con ella. Nunca pensé que la maternidad fuera tan apasionante, porque nunca me habían gustado demasiado los niños. Hasta que no tienes los tuyos propios, no te percatas de la enormidad de ese vínculo mágico que te une a ellos, ese amor incondicional que resistiría las pruebas más encarnizadas si fuese necesario. Es una experiencia única e irrepetible, aunque eso ya lo sabéis todos los que sois padres. Y no te importan ni el cansancio ni la falta de tiempo, porque cada mirada, cada sonrisa, te iluminan el día más negro que puedas tener.

Creo que ha sido el periodo más largo que he pasado sin escribir desde que empecé este blog. Y creo que es hora de retomarlo. Imagino que mis entradas serán mucho más esporádicas que antes, pero me resisto a abandonar de forma permanente un espacio que tantas alegrías me ha dado. Aunque con dificultad, sigo leyendo, a ratos. Tengo que recomendaros de hecho dos lecturas estupendas que me han hecho disfrutar muchísimo. La primera es El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Supongo que muchos ya habréis escuchado hablar de él. La historia de Kvothe, cuya infancia y juventud se relatan en esta obra, nos atrapa de forma que resulta casi imposible apartar los ojos del libro. Y os lo dice alguien que no es demasiado aficionada a los libros de fantasía (aunque me encantó El señor de los anillos, pese a algunos pasajes extremadamente tediosos para mi gusto). El problema es cuando llegas a la última página y te das cuenta de que aún te queda un tiempo antes de poder saber cómo continúan las aventuras de nuestro personaje. Esperemos que Rothfuss no nos tenga esperando demasiado tiempo.

El otro libro que quería recomendaros es Tierra desacostumbrada, de la escritora Jhumpa Lahiri. Es una recopilación de historias, algunas de ellas relacionadas entre sí, que describen un mundo que la autora conoce muy bien, el de los inmigrantes indios en Estados Unidos y sus problemas de adaptación a la cultura norteamericana. Las dificultades de entendimiento entre la generación de recién llegados y sus hijos criados ya en Estados Unidos son el esqueleto de esta urdimbre de relatos que resultan, no obstante, muy cercanos y emotivos. Y si os animáis a leerlo en inglés, encontraréis que no resulta especialmente difícil, porque el lenguaje de Lahiri es llano y no se pierde en demasiadas florituras.

En fin, espero poder colgar reseñas algo más extensas en el futuro, si las circunstancias lo hacen posible. Ahora estoy terminando En manos del diablo, de Anne Marie Garat, cuyas 1340 páginas, absorbentes y brillantemente escritas, llevan ocupando mis (escasos) ratos libres más de dos semanas.

Un saludo a todos los que, a pesar de mis idas y venidas, seguís leyendo este blog.

miércoles, enero 06, 2010

Mi princesita


El 30 de diciembre a las seis de la tarde vino al mundo mi pequeña Nuria. Es imposible describir con palabras lo que sentí al verla, y todo el cúmulo de sensaciones que me acompañan desde entonces. Y aunque el cansancio y la falta de tiempo se han convertido en la tónica habitual de mis días, creo que nunca he sido tan feliz. Ya soy mami.

domingo, octubre 11, 2009

Descanso otoñal

Sólo unas palabras para deciros que me tomo un descanso de unas semanitas. Mi embarazo va muy bien, ya nos quedan menos de tres meses para conocer a Nuria, pero he empezado a trabajar otra vez y estoy agotada. El poquito tiempo libre que me queda lo necesito para dormir, leer, y terminar de preparar algunas cosillas. Prometo volver con más reseñas cuando pasen unas semanas, si la peque no se adelanta demasiado -cruzaremos los dedos porque no sea así-. Os deseo a todos un feliz otoño-verano (porque las temperaturas no invitan a hablar de otoño a secas aún). Sed felices y no os estreséis demasiado.No tenéis más que seguir el ejemplo del gatito.

martes, junio 30, 2009

Cuando los sueños se hacen realidad

¡No sabía que llevara ya cinco semanas sin escribir! El mes de junio siempre es especialmente difícil para sacar tiempo, pero al fin puedo volver a este rincón tan querido. Tengo muchos libros en la recámara para comentar (siempre consigo encontrar el tiempo para leer, menos mal): Leviatán de Paul Auster, Espejos de Eduardo Galeano, y Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith. Espero poder compartirlos con vosotros en los próximos días.

Otra circunstancia personal ha influido en mi desaparición momentánea. Y es que al estrés y los agobios de fin de curso se ha sumado algo que llevaba mucho tiempo esperando, y que me ha robado (y me sigue robando) gran parte de mis energías, porque arrastro un sueño fuera de lo normal. Si todo sigue bien -crucemos los dedos- seré mamá a finales de diciembre. Espero poder seguir compartiendo mis lecturas con vosotros mientras me sea posible, pero si alguna vez desaparezco más de la cuenta, al menos ya conocéis la razón. Todavía sigo haciéndome a la idea, porque ha sido un sueño hecho realidad, y aún nos da miedo que se convierta en una pesadilla. Pero esta vez todo va a ir bien, tengo ese presentimiento y me aferraré a él con todas mis fuerzas.

Pues eso, de vuelta y con barriguita. Un abrazo enorme a todos.

sábado, diciembre 20, 2008

Por unas Navidades distintas

Bueno, otra vez han pasado semanas sin dejarme caer por aquí. Ha sido imposible dedicarle un rato al blog, entre exámenes, cuadernos, un curso que tenía que terminar, y evaluaciones todas las tardes. Las últimas semanas antes de las vacaciones de Navidad son tremendas. El tiempo vuela y las tareas se acumulan. Al final llega la recompensa, el descanso, la recuperación del tiempo libre -si bien en estas fechas la acumulación de reuniones sociales absorben también gran parte de nuestro tiempo-. Tener ratitos para leer, acurrucada en el sofa con un libro en una mano y un café caliente en la otra. Algo tópico, de acuerdo, pero no me negaréis que es uno de los mayores placeres a los que podemos entregarnos en estos días invernales.

Los que frecuentáis este espacio ya sabéis que no soy una adicta a las Navidades. De hecho estas fechas me vuelven un poco melancólica. Pienso en otro año que se acaba (aunque me rijo más por el año escolar, el que comienza en septiembre y termina en junio), y que aún me quedan muchos proyectos por delante, y que si no me apresuro quizás no llegaré a tiempo de hacer todo lo que he soñado hacer en mi vida. Pienso en el frío, en la cantidad de personas que en estos días están solos, en los animales abandonados y en los recogidos en residencias que esperan alguien que les adopte y les lleve a un lugar más confortable. Sé que son fiestas para disfrutar y pasarlo bien, para hacer y recibir regalos, para pasar buenos ratos con la familia y amigos. Y aunque lo intento, no puedo evitar pensar en esas otras cosas que siempre han empañado mi visión de la Navidad. ¿Qué ocurre con todos los que quedan fuera del sistema? ¿Los que no hacen ni reciben regalos? ¿Los que no pueden comprar nada? ¿Los que pasan frío mientras nosotros andamos calentitos entre celebración y celebración?

Sin ánimo de amargar las Navidades a nadie, creo que todos deberíamos pararnos a pensar un poco en ello. Intentar no sucumbir a las comilonas interminables, a la acumulación de regalos innecesarios, al derroche en un mundo que se nos queda pequeño y que en muchos aspectos estamos dejando medio moribundo. Son fechas para divertirse, es cierto, pero también para ser conscientes de todo aquello que no funciona y que deberíamos intentar mejorar. Y hacer lo que podamos para conseguirlo. Por esta razón quiero recomendaros que veais un vídeo que un compañero me mostró hace poco y que puede ayudarnos a abrir los ojos ante la avalancha consumista que nos engulle en estos días. Está dividido en tres partes porque es un poco largo, pero merece la pena dedicarle un rato y pararse a pensar después.



Podemos seguir como hasta ahora y cerrar los ojos ante todas las desgracias, todo lo feo que nos rodea.O podemos aportar pequeños granitos de arena, pequeños cambios en nuestra manera de actuar y de ser que vayan construyendo poco a poco una montaña, en la que quepamos más personas y donde todo esté más repartido. Hay sitio para muchos más en la cima, que es más grande de lo que pensamos. Puede parecer una utopía, pero no por ello debemos dejar de intentarlo.

Felices Fiestas a todos.


domingo, septiembre 28, 2008

Adiós Paul


Cada mirada se hurta

cada boca enmudece
cada párpado cae
cada estrella caduca

Idea Vilariño

Paul Newman (1925-2008)

viernes, septiembre 12, 2008

Un viaje de dos años

Parece mentira que ya hayan pasado dos años desde que inicié esta aventura que se ha venido llamando Perdidaentrelibros. Durante este tiempo el blog se ha convertido en una de mis mayores satisfacciones, aunque a veces no encuentro el tiempo necesario -supongo que nos sucede a todos- para comentaros muchas cosas que me gustaría compartir con vosotros: lo que disfruté el otro día con la película de Mamma Mía; el descubrimiento gracias a mi amiga Ernestina (gracias guapísima, eres un sol) de una poetisa increíble, Idea Vilariño, de la que os hablaré algún día; los nervios de los primeros días de clase que cada vez están más cerca... Aunque los libros siguen siendo el protagonista indiscutible de este espacio, pues fueron los culpables en cierto modo de su nacimiento, he disfrutado muchísimo relatando las anécdotas de mis escapadas, comentando algunos artículos de la prensa que me han llamado la atención, o incluso compartiendo algún poema o alguna creación propia que han irrumpido medio a escondidas por aquí. La posibilidad de crear y mantener esta rincón es un regalo, y vuestras visitas y comentarios son la mejor recompensa por las horas invertidas en ello.

Espero poder seguir con esta tarea durante mucho tiempo más -ya veremos cuánto, la vida da muchas vueltas, para bien y para mal- porque ciertamente creo que merece la pena. Es enriquecedor completar mis impresiones de las lecturas con las vuestras. Los libros se vuelven más interesantes, se hacen redondos con la incorporación de otros puntos de vista, y para los devoradores de libros supongo que es casi una necesidad que esto sea así.

Por otra parte he tenido la oportunidad de conocer otros blogs que me han fascinado, con gente estupenda detrás que a veces siento tan cercanos como si vivieran en mi misma ciudad. La lista de blogs que me gusta visitar se hace cada vez más larga, y resulta difícil estar al día de todas las entradas, pero es un placer encontrar un ratito para perderme en esos rincones personales con tanta vida y tantas cosas que contar.

Por ello quería celebrar con todos vosotros este segundo aniversario, dando mil gracias a todos los que habéis pasado por aquí, y a los que lo hagáis en el futuro. Es un placer compartir esta experiencia, y espero poder seguir haciéndolo en el futuro. Como regalo de aniversario os dejo un extracto de uno de mis poemas preferidos, Ítaca de Kaváfis, que fue el que escogimos a finales del curso pasado para despedir a los compañeros que se iban para desearles muchísima suerte en el camino que acababan de emprender. La misma que os deseo a todos vosotros. Un abrazo.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

domingo, agosto 31, 2008

Tulipanes y chocolate

Anna Frank, Rembrandt, Van Gogh, Rubens... Vengo cargada de recuerdos, de momentos robados a la historia y de visiones de arte maravillosas. Y cómo no, de sabores y olores inolvidables. Holanda y Bélgica tienen eso y mucho más.

¿Qué deciros de Amsterdam? Supongo que muchos de vosotros ya habréis paseado por sus canales, viendo las curiosas casas flotantes que jalonan toda la ciudad. También habréis podido disfrutar de las obras de Vermeer y Rembrandt en el Rijksmuseum (la hipnótica Ronda de noche invita a contemplarla durante horas), y sin duda os habréis dejado arrastrar por el colorido y la pincelada vigorosa del genio de Van Gogh en el impresionante museo dedicado a su obra. Seguro que habéis contenido el aliento ante el claustrofóbico encierro de Anna Frank y su familia. Y algunos ya conoceréis esos curiosos locales llamados coffee shops donde es habitual tomar algo más que un café. Amsterdam está llena de vida, de turistas y de holandeses que disfrutan las calles y todo lo que la ciudad ofrece. Es un lugar único, especial.

Tuvimos la oportunidad de hacer una escapada a las afueras, pasando por pueblos tan increíbles como Edam, Volendam o Marken. Lugares de postal, detenidos en el tiempo, donde las prisas y el ajetreo cotidiano parecen no tener cabida. Hasta la gente que paseaba en bicicleta iba sonriendo, como si las preocupaciones se desdibujasen entre los jardines y el agua de los canales.

La siguiente escala fue Gante, en Bélgica. Nos quedamos allí tres noches, en un B&B encantador que recomiendo encarecidamente a los que alguna vez paséis por allí (Logidenri). Aunque el tiempo no acompañaba, la ciudad lucía igualmente hermosa. Puentes, fachadas antiguas y más canales se desplegaban por sus calles. Ya olía a gofres y a chocolate, pues no en vano Bélgica es un sueño para los amantes de estos delicatessen.

Desde allí nos fuimos a visitar Amberes (con una plaza preciosa, pero sin demasiado que ver en general) y la encantadora Brujas, donde un paseo en barco nos mostró unos rincones de ensueño y donde es una delicia perderse por sus calles sin rumbo fijo para disfrutar de su tranquilidad. Su plaza central o Grote Markt es una mezcla de colores y edificios que son capaces de embrujar al turista más experimentado.

Y el punto final fue Bruselas, la capital de Europa. Dos ciudades en una, pues poco tienen que ver la ciudad baja y la alta que se reparten el suelo de este enclave urbano. Su ayuntamiento es uno de los edificios góticos más bellos que he visto nunca. Las fachadas decoradas con imágenes de comics, los pubs donde se pueden beber las más de 400 variedades de cerveza que poseen los belgas (nosotros probamos unas cuantas, pero no llegamos ni a la décima parte, me temo), y una vida nocturna increíble en las calles del centro, la convierten en un sitio ideal para pasar un par de días entretenidos e interesantes, si además se visita la parte donde se encuentran los edificios de la UE.

En definitiva, un viaje estupendo en el que lo único que no nos ha acompañado demasiado ha sido el tiempo. Pero ¿qué mas da un poco de lluvia cuando uno tiene en las manos un gofre con chocolate fundido para llevarse a la boca mientras disfruta de estos maravillosos lugares?

lunes, agosto 18, 2008

Un descanso

Como viene siendo habitual al final del verano, dejo el blog durante un par de semanas para hacer un viajecito y tomarme un pequeño descanso. Esta vez me marcho a Holanda y Bélgica, a recorrer varias ciudades que siempre he deseado conocer: Amsterdam, Gante, Brujas, Amberes y Bruselas. Cuando vuelva, espero compartir con todos vosotros algunas impresiones del viaje, la reseña de un libro impresionante, Vida y destino de Vasili Grossman, que casi he terminado, y por supuesto la celebración del segundo aniversario de Perdida entre libros, que nació allá por septiembre del 2006 y que -quién lo iba a decir- aún perdura dos años después, con ilusión renovada y ganas de seguir al menos un añito más. Mientras tanto, os dejo algunas fotos de un rincón bellísimo que tenemos muy cerquita de España: el cabo de San Vicente en Portugal, donde estuve hace unos días y tuve ocasión de admirar estas espectaculares vistas. Nos vemos en septiembre.

domingo, julio 20, 2008

Aventura en solitario

Tras dos semanas de ausencia, el viernes regresé de Cheltenham, una ciudad situada al noroeste de Londres, muy cercana a la frontera con Gales, donde he tenido la oportunidad de pasar doce días estupendos haciendo un curso muy interesante sobre didáctica de las Ciencias Sociales en inglés, uno de los últimos proyectos de mi instituto. Lo peor, como suele ser habitual en Gran Bretaña, el tiempo. Poco sol, muchas nubes y bastante fresquito. Crazy weather.

Cheltenham es una ciudad perteneciente al condado de Gloucestershire, con una población que ronda los 110.000 habitantes. Es muy conocida por sus aguas termales y por su arquitectura victoriana, lo que la ha convertido en uno de los destinos preferidos de vacaciones de los británicos de clase social media-alta.


Desde allí pude visitar otras ciudades interesantes. Una de ellas es Bath, una antigua ciudad balneario que ha sido utilizada como tal desde época romana, pues tiene manantiales donde el agua brota a temperatura superior a los 30 grados. Bath es también muy conocida por el famoso Royal Crescent de Wood, uno de los hitos arquitectónicos del barroco inglés. Preciosa es además su abadía, de la que sólo se conserva la iglesia, con bellas bóvedas de abanico que deslumbran al visitante que entra en su interior.

Increíble fue también la visita a Tewkesbury, un pueblo con aire medieval que celebra todos los años una recreación de la batalla del mismo nombre, que fue el enfrentamiento decisivo de la Guerra de las Dos Rosas entre los Lancaster y los York. La arquitectura de la época ha sido cuidadosamente preservada, y además del citado espectáculo tuvimos oportunidad de asistir a un concierto precioso en el interior de la abadía, un lugar para dejar volar la imaginación.

Y entre otras muchas cosas, incluso tuve tiempo para acercarme a la catedral de Gloucester, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica inglesa.

De esta aventura me traigo un cúmulo de cosas muy diferentes: el intercambio de ideas y experiencias con profesores de otros países, que me ha abierto la mente y espero sea el principio de una relación de colaboración fructífera en el futuro; la convivencia con una familia inglesa y con una compañera-amiga alemana, Angela, que se ha convertido en alguien muy especial; risas y buenos momentos en las largas horas del curso y las correspondientes visitas, sobre todo con los profes españoles, con los que el entendimiento ha sido total. Ha sido pues, uno de esos viajes sorpresa, que una no sabe cómo pueden salir, pues se lanza a ellos sin conocer a nadie, un poco a la aventura, pero que al final resultan ser experiencias personales muy enriquecedoras. Hacía muchos años que no viajaba sola y, como me ha sucedido otras veces, es una de las mejores maneras de abrirte a los demás y hacer tu mente más receptiva a todo lo nuevo. Vuelvo conociéndome un poquito mejor (o eso creo).

Tengo pendientes varios libros por reseñar que he leído en estas últimas semanas (bendito verano que me brinda de nuevo horas para perderme entre los libros): Persépolis de Marjane Satrapi, El mundo de Millás, y Saber perder de David Trueba. En los próximos días iré tejiendo mis impresiones sobre los mismos en este rincón.

domingo, junio 29, 2008

Fin de curso


Otro fin de curso más. No dejo de asombrarme de lo rápido que pasan los años, cada vez a más velocidad. Cuando era pequeña, los días se estiraban hasta el infinito. En la noche de Reyes, parecía que el alba no llegaba nunca. Durante las vacaciones de verano, daba tiempo a hacer de todo, hasta aburrirnos y desear que el curso comenzase de nuevo. En esas tardes de verano eternas, pegados al ventilador, parecía que el tiempo era un bien inagotable, no un concepto escurridizo y volátil, que es como se nos revela cuando alcanzamos la edad adulta.

Ahora el tiempo vuela, y ya mismo hará diez años desde que comencé a dar clases. Parece que fue ayer cuando entré en aquel pequeño instituto de Trebujena, con mi mochila de cuero al hombro y mi carpeta, tan novata que el conserje me confundió con una alumna -esto último me ha ocurrido después más veces, supongo que en cierto modo es un halago-. Mi primera clase fue con un curso de 4º ESO, con unos alumnos que hoy deber rondar los 24-25 años. Seguro que algunos ya han terminado sus carreras. Otros se habrán casado y tendrán hijos. Es el paso del tiempo real, tan lejos de esa visión del tiempo infantil.

Y el viernes terminó otro curso, uno muy especial para mí, aunque todos lo son en realidad. Sin embargo este año veo marchar, envuelta en una mezcla de tristeza y orgullo, hombres y mujeres que han sido alumnos durante dos y tres años, algunos convertidos en amigos, con quienes espero seguir manteniendo contacto en el futuro (esto siempre es difícil al final, la mayoría se quedan en el camino). Y, junto a ellos, también se marchan compañeros que se han hecho un hueco dentro de mí y que quedarán allí para siempre, agarrados con sus sonrisas, su manera de trabajar, su amistad sin fisuras y los buenos momentos compartidos.

La parte positiva es que este fin de semana comienzan mis vacaciones. No obstante, la melancolía habitual de los finales de curso es más intensa esta vez. Algo se acaba, comienza una nueva etapa en mi vida y en mi centro de trabajo, pues ha habido otros cambios en el instituto que pueden traer consecuencias importantes. Ya veremos cómo marcha todo.

Esta semana ha sido intensa en emociones. Las lágrimas y los sentimientos han estado a flor de piel. Ahora toca descansar y mirar hacia delante. Vendrán nuevos alumnos y nuevos compañeros, y volveremos a vivir momentos increíbles junto a ellos. Esto es lo maravilloso y lo más triste de nuestro trabajo. Cerramos una puerta y abrimos otra. Y aunque lo que dejamos atrás nos apena, lo que tenemos por delante pronto vuelve a emocionarnos. De no ser así, no podríamos dedicarnos a esto.

Adiós, curso 2007-2008.

viernes, mayo 16, 2008

Escapada a Berlín

Nunca había estado en Alemania. Es mi primera visita a ese país, y he comenzado por la capital, Berlín, una de las ciudades más increíbles que he visitado y un enclave histórico de gran importancia. El viaje ha sido estupendo. La compañía era encantadora (Inma, Juan y Lourdes, gracias por hacer este viaje tan especial), el tiempo nos ha acompañado con un sol y unas temperaturas inusuales por esas latitudes, y el apartamento en el que nos quedábamos en el barrio de Kreuzberg era más que acogedor y bastante barato. Y si a todo eso le sumamos una ciudad con muchísimo ambiente, con tiendas originales y variadas, con museos para elegir, y con precios muy asequibles, tendremos un cóctel de sensaciones que difícilmente podré olvidar algún día.

Berlín conserva increíbles vestigios del pasado. Los edificios barrocos y neoclásicos abundan en sus calles. Quizás uno de los más espectaculares sea, aparte de la famosa Puerta de Brandenburgo, la catedral, con unas vistas desde la cúpula que es conveniente no perderse. Aunque hay que esperar una larga cola, el Reichstag cuenta también con una impresionante cúpula, en este caso de cristal, de Norman Foster, que es toda una experiencia subir mientras se contempla a través del vidrio el panorama berlinés. Por supuesto, los museos son visita obligada, aunque son demasiados para unos días y muy caros en comparación con todo lo demás. Hay pues que seleccionar. El Museo de Pérgamo esconde joyas como el Altar de Zeus y la Puerta de Ishtar. Y el Altes Museum alberga de forma temporal las colecciones de arte egipcio, entre cuyas piezas destaca el bellísimo busto de Nefertiti.

El viajero debe también pasar cerca de los restos que aún se conservan del terrible muro de Berlín, un vestigio de una Alemania dividida cuyos efectos aún se observan en el paisaje berlinés, con zonas enteras que están siendo reconstruidas y edificios de la era comunista junto a ejemplos modernos de cuasi rascacielos de cristal. Es una ciudad de contrastes, donde es imposible aburrirse y donde los precios invitan a sentarse varias veces al día a tomar un café, un helado o disfrutar de una buena comida, sin olvidar por supuesto las famosas wurst o salchichas.


Como nos lo habían recomendado, y a pesar de que nuestra estancia era más o menos corta, decidimos escaparnos un día a Potsdam, donde el parque de Sanssouci alberga un conjunto palaciego de los más grandes de Europa. Pasear por el parque y por las callejuelas de la ciudad, repletas de tiendas encantadoras, es un verdadero placer para todos los sentidos.

Y como siempre, os dejo unas cuantas fotillos, no sin antes animaros a visitar una ciudad que, afortunadamente, aún no ha sido tomada por las hordas de turistas (aunque yo misma sea una de ellas, qué le vamos a hacer) y cuyo encanto trasciende mucho más allá de lo que pueda observarse en cualquier fotografía. Eso sí, para quién no sepa alemán, los nombres de las calles a la hora de orientarse son una auténtica pesadilla. Por lo demás, la ciudad se merece un diez. Repetiremos.

domingo, abril 27, 2008

Un poco de todo

A veces me resulta increíblemente difícil actualizar el blog con cierta frecuencia. Tengo un problema grave de organización de tiempo, aunque creo que no es algo que sólo me ocurra a mí, sino que es uno de los males característicos de la sociedad del siglo XXI.

¿Qué quieres, Elena? Te apuntas a un curso tras otro (que no logras acabar porque no tienes tiempo), a clases de inglés, tienes que corregir siempre exámenes y trabajos (y llenarlos de notas con el pilot rojo), preparar clases, mantener dos blogs, hacer casi 120 km diarios de ida y vuelta, comer, hacer algo de deporte, dormir al menos 6 horas, y por supuesto hacer un mínimo de vida social y de vida en pareja. Además de las obligaciones de la casa. Y los compromisos familiares... ¿Y te extrañas de que te falte tiempo? Esa es la pregunta que me viene a la cabeza en estos momentos. Pero no puedo evitar involucrarme en más cosas de las que puedo realmente abarcar. Siempre me ha pasado y supongo que me seguirá pasando una y otra vez.

Y es que me estoy volviendo incluso una maleducada. Hace un par de semanas, Lucía me concedía un pequeño reconocimiento en su blog que hasta hoy no he podido agradecer como es debido. Se trata del premio Bloggeando con un propósito.

Cuando este blog comenzó su andadura, mi propósito más claro era compartir con más personas mis propias impresiones sobre los libros que iba leyendo. Me gustaba la idea de intercambiar opiniones que enriquecieran la visión que una lectura me había deparado. No imaginaba que, con el tiempo, este espacio se convertiría en un rincón especial donde casi todo tiene cabida, desde un relato propio, hasta un comentario sobre una obra de arte, o un escaparate de las fotografías más bellas de algunos de mis viajes. Perdidaentrelibros forma parte de mí, más de lo que pensaba. Sois muchos ya los que os aventuráis de vez en cuando por estos lares -a pesar de que, en mi condición de mujer estresada, no visito con la frecuencia que desearía vuestros espacios propios-. Algunos desde el principio, otros se han ido incorporando con el paso del tiempo. Algunos aún no tenéis un rostro preciso, o vivís muy lejos. Otros sois amigos desde hace tiempo, o compañeros de trabajo que echáis un vistazo desde la cercanía de quien se ve todos los días. Gracias a todos vosotros este blog ha crecido y ha cambiado de propósito. Porque ahora lo entiendo sobre todo como un lugar de encuentro. Un lugar donde dar rienda suelta a mis pensamientos, donde compartir emociones y experiencias, ya vengan dadas por un libro, por una película o por un viaje determinado. En ese sentido el premio no es solamente mío, sino que es compartido con todos vosotros. Porque me encanta leer vuestros comentarios, si bien muchas veces no puedo contestarlos todos, y ellos son los que le dan auténtica vida a este blog.

Espero poder colgar pronto una reseña, antes de que llegue otra de esas mágicas escapadas que, afortunadamente, me hacen evadirme de este ajetreo constante. ¡Esta vez toca Berlín!

viernes, abril 04, 2008

Mala suerte


Hoy el día se ha vuelto de repente gris. Hoy la (relativa) mala suerte que ronda mi vida en los últimos meses ha vuelto a golpearme. Hoy uno de los dos gatitos que adopté hace poco ha muerto de forma imprevista. Quiero que esta mala racha me deje tranquila de una vez. Quiero respirar.

lunes, marzo 24, 2008

Escapadas de Semana Santa

El cansancio físico que el viajero trae consigo cuando vuelve a casa no va acompañado de un cansancio espiritual. Más bien ocurre todo lo contrario. Los recuerdos, las imágenes, los olores y los sabores de otras tierras recargan nuestro ánimo, y nos dan fuerzas para volver a retomar las obligaciones de la vida cotidiana. Y si el destino del viaje son dos lugares tan fascinantes como París o Bilbao, la inyección de ánimo es aún mayor.

París es única. Eso lo saben tanto los que han tenido la fortuna de visitarla como los que aún sueñan con hacerlo. Pocas ciudades pueden compararse a ella en cuanto a glamour o belleza. Yo tuve la suerte de visitarla por primera vez tras la que considero una de mis mayores proezas -por el esfuerzo que me supuso y por la felicidad que me aportó-, la de aprobar las oposiciones. Fue mi particular regalo. En ese primer encuentro me enamoré de la ciudad, como era de esperar. Fruto de dicho enamoramiento fue una segunda visita años después, en la cual me pareció aún más encantadora si cabe. Et voilà, hace unos días tuve la suerte de volver a pisar sus calles, envueltas en nubes de frío y lluvia, pero ni siquiera eso arruinó la mágica sensación de estar otra vez allí.

La experiencia de viajar con alumnos de Bachillerato ha sido estupenda. Son alumnos a los que aprecio especialmente, pues a algunos les he dado clase durante dos o tres cursos. Y salvo algunas quejas por lo apretado del calendario y las largas caminatas -que no lo han sido tanto en comparación con las ocasiones en que una servidora viaja por su cuenta-, hemos pasado unos días estupendos. Me he traído de recuerdo una convivencia enriquecedora. Y además he podido descubrir sitios que aún no conocía, como el cautivador cementerio de Père Lachaise, con tumbas y mausoleos que invitan al caminante a dejarse llevar por la imaginación.

¿Y qué deciros de mi segunda escapada que no sepáis ya? Que era la primera vez que visitaba el País Vasco, que he vuelto cautivada por su belleza, y que, por supuesto, será punto de obligado retorno en los años venideros. Han sido pocos días y sólo dos ciudades, Bilbao y San Sebastián, pero he tenido tiempo suficiente para deslumbrarme con su arquitectura, el encanto de sus centros históricos, la amabilidad de sus gentes y la alta calidad de su cocina. Los famosos pintxos, muy parecidos a nuestras tapas, han sido todo un descubrimiento. En definitiva, un viaje más que embriagador para todos los sentidos. Eso sí, con muchísimo frío, como cabe esperar por esta región.



Y entre viaje y viaje conseguí terminar Las uvas de la ira. Y me emocioné con el final, uno de los más bellos que he leído. En breve, reseña.