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lunes, noviembre 10, 2008

NICK HORNBY: Alta fidelidad

Alta fidelidad es un libro sorprendente. Es fresco y divertido, engancha desde la primera página, y además está bien escrito. Es uno de esos libros que uno no puede dejar de leer con una sonrisa, viendo reflejados sus propios comportamientos o los de algún amigo o amiga muy cercano. Y si además nos gusta la música, aún se disfruta más, pues las referencias a canciones de los 60, 70 y 80 son constantes a lo largo de la novela. Hacía tiempo que no leía un libro tan entretenido, y confieso que lo he saboreado de principio a fin.

Rob Fleming está a punto de cumplir 36 años, tiene una tienda de discos antiguos en el centro de Londres, y su novia, Laura, acaba de dejarle. Este suceso desencadenará una serie de reflexiones que Rob va dejando caer ante el lector envueltas en listas de sus cinco cosas preferidas, tal como él mismo comenta al empezar el libro: "Mis cinco rupturas amorosas más memorables". Por supuesto, Laura no se encuentra en dicha lista, porque al principio Rob está demasiado enfadado con ella para admitir el dolor que le causa esta ruptura. No obstante, a lo largo de los capítulos siguientes, asistimos a un cambio progresivo en su forma de ver la realidad y de valorar las relaciones de pareja. En esa evolución tendrán un papel importante sus amigos, Barry y Dick, y la aparición de una cantante americana por la que Rob se sentirá atraído. De este modo, nuestro protagonista acabará encontrando respuestas para muchas de las preguntas que no puede evitar formularse, y recompondrá (más o menos) una vida sentimental algo complicada que hasta ese momento no había sabido encauzar.

Hornby es un gran creador de personajes, especialmente masculinos. Rob, Barry y Dick aparecen nítidamente dibujados, cada uno a su manera. El primero es el eterno adolescente que todos llevamos dentro, que se pregunta una y otra vez qué es lo que quiere y qué necesita verdaderamente para ser feliz, alguien que a sus 36 años aún no está seguro de sus sentimientos. En definitiva, una persona que se busca a sí misma y que es capaz de aprender de sus errores y recapacitar, aunque a veces le cuesta bastante trabajo. Al ser él mismo el narrador de la historia, su sinceridad con el lector es casi absoluta. De este modo, nos deja párrafos tan profundos como este:

"A lo largo de los últimos dos años, aquellas fotos mías de cuando era niño, las fotos que nunca quise que vieran mis novias, han empezado a producirme una punzada de no sé qué, porque no es exactamente infelicidad, pero sí un pesar a la vez llevadero y profundo. Hay una en la que salgo con un sombrero de vaquero, apuntando con un revólver a la cámara, empeñado en parecer un perfecto vaquero pero sin conseguirlo (...) Quiero pedirle disculpas a ese pequeño, decirle que lo siento, que le he decepcionado. Yo era el que presuntamente tenía que cuidar de él, pero la he jodido: me equivoqué en los momentos malos, y ese crío ha terminado por convertirse en mí."

Los personajes de Barry y Dick son antagónicos. El primero es un tipo duro y desagradable, que no admite muchas opiniones aparte de la suya, pero que al final acaba incluso cayendo simpático al lector. Es quizás el más divertido, por sus ocurrencias. Dick es más tímido, y pasa más desapercibido, aunque constituye un soporte sólido para Rob. Con él compartirá confidencias que no se atreve a confiar a Barry. Sin embargo es el trío completo el que hace que el libro adquiera una magia especial.
La novela fue adaptada al cine en el año 2000 en una versión que refleja muy bien el espíritu del libro y que me encantó, dirigida por Stephen Frears, con el carismático John Cusack en el papel de Rob. En este caso, cuando terminé de leer el libro, me di cuenta de que en realidad ningún otro actor habría resultado tan creíble en ese papel. Rob y Cusack son una misma persona. Muy recomendable la película, y por supuesto también el libro. Porque habla sobre personas normales, con dilemas normales, y que siempre guardarán algunas preguntas para las que no podrán encontrar respuestas. Todo ello aderezado con toques de humor e ironía más que exquisitos. El libro perfecto para pasar un buen rato y acabar la lectura con una enorme sonrisa en los labios.