domingo, septiembre 21, 2008

ALBERTO MÉNDEZ: Los girasoles ciegos

Llevaba mucho tiempo queriendo leer este libro, pues habían llegado a mis oídos muy buenos comentarios sobre él. Así que, cuando se estrenó su adaptación cinematográfica, y para evitar lo que me ocurriera atrás con Expiación, me fui corriendo a una librería a comprarlo para no dilatar más su lectura. Ahora estoy deseando ver a Javier Cámara y Maribel Verdú en una película que, no obstante, sé que será dura y terrible, pero presiento totalmente necesaria para todo aquel que quiera disfrutar de un rato de buen cine. Del mismo modo, si amáis la literatura, bien escrita y profunda, la que es capaz de dejar una huella imborrable con el paso del tiempo, no debéis dejar de leer este libro, corto pero plenamente intenso en emociones y en destrezas literarias. Transcribo aquí unas líneas para que juzguéis por vosotros mismos:

"El invierno estaba pegado a los balcones acechando la tibieza y el olor a achicoria del interior de la casa."

"Madrid estaba al fondo como un escenario, salpicando la tibieza del aire con los perfiles de una ciudad apagada que la luna dibujaba a su pesar."


"Hay
una oscuridad para los vivos y una oscuridad para los muertos, y el capitán Alegría las confundió porque no trató de abrir los ojos, pero al oír su propio llanto supo que aquél no era el silencio de los muertos. Estaba vivo."

Lástima que este sea el primer y único libro de Alberto Méndez, un autor que falleció en 2004 y que alcanza aquí cotas muy altas en lo que a calidad literaria se refiere. Su prosa está teñida de poesía y de hondas reflexiones, que dejan al lector la impresión de que cada frase, cada párrafo, está pensado con la precisión propia de un relojero. Ninguna palabra sobra ni falta en estas páginas. En este sentido, pocos reproches pueden hacerse a esta recopilación de cuentos que ha ganado varios premios y ha sido ya traducida a nueve idiomas.

Son cuatro las historias que vertebran el libro, fechadas en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, desde 1939 hasta 1942. La última de ellas, la más bella desde mi punto de vista, la más emocionante (en el sentido de despertar emociones, de hacer sentir de verdad al que la lee), es la que da nombre al libro. Los personajes de cada uno de los cuentos son distintos, aunque las historias no son completamente independientes y guardan relación entre ellas. Los protagonistas tienen el sello de lo inolvidable, de ser personas fuera de lo común que el autor consigue hacer creíbles a fuerza de darles humanidad: el capitán del ejército franquista que decide rendirse el mismo día de la victoria de su bando sobre los republicanos; el adolescente poeta que se enfrenta a lo más bello y lo más terrible de la existencia tras huir con su joven novia embarazada; el preso político que, teniendo en sus manos la llave para escapar de una muerte segura, decide ser fiel a la verdad aún sabiendo las terribles consecuencias de dicha decisión, y por último la historia de Elena, convertida en objeto de deseo de un religioso tenaz que traerá la desgracia escondida en su sotana, y que en la pantalla están interpretados por dos grandes actores como son Maribel Verdú y Javier Cámara.

Conociendo el trasfondo que rodea a los cuatro cuentos es fácil concluir que no nos encontramos ante un libro fácil de leer. Son historias duras que, a pesar de que no tengan una base real, reconocemos como verosímiles, aunque cambien los rostros y los nombres. Personas que se vieron atrapadas por unas circunstancias terribles, dispuestas a luchar por sobrevivir, pero decididas a renunciar a la vida si ésta suponía dejar a un lado los valores que habían defendido hasta el momento. Eso es lo que convierte a estas historias en algo fuera de lo común.

Aunque pueda parecerlo a primera vista, no creo que Los girasoles ciegos caiga en el maniqueísmo de dividir a la sociedad española entre los vencedores malos y los vencidos buenos. Hay que ir más allá. Una reflexión de uno de los protagonistas puede ser la clave en este aspecto:

"¿Son estos soldados que veo lánguidos y hastiados los que han ganado la guerra? No, ellos quieren regresar a sus hogares, adonde no llegarán como militares victoriosos sino como extraños de la vida, como ausentes de lo propio, y se convertirán, poco a poco, en carne de vencidos. Se amalgamarán con quienes han sido derrotados, de los que sólo se diferenciarán por el estigma de sus rencores contrapuestos. Terminarán temiendo, como el vencido, al vencedor real, que venció al ejército enemigo y al propio. Sólo algunos muertos serán considerados protagonistas de la guerra."

¿Cabe añadir algo más? La guerra sólo deja desolación y muertes. Muy pocos son los que salen victoriosos de ella, muchos pierden algo o todo lo que les ataba a la vida. Alberto Méndez ha escrito uno de los libros más hermosos sobre las terribles consecuencias de una guerra que, aún después de tanto tiempo, sigue estando muy presente en las mentes de miles de españoles. De ahí que sea necesario que la literatura, y el cine, no la releguen al poso del olvido.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

La guerras no las gana nadie, todos las pierden (salvo los dirigentes, en esto estoy de acuerdo contigio y con el autor. No he podido leer el libro, pero he visto la película. Debo confesar que no me ha acabado de convencer, no sé quizas al simplificar se pierdan los matices del libro, que ya tengo sobre la mesilla para leer.

Un saludo,

juan

Raúl dijo...

Si bien las historias que componen el libro no casan necesariamente entre ellas desde un punto de vista argumental, es cierto que comulgan en cuanto al entorno, la ambientación, el tono literario y la densidad emotiva que consigue el autor.
Como bien dices, el libro es una maravilla.

Fede dijo...

Gracias por la reseña, Elena. Lo tengo en la lista y después de tu comentario lo he subrayado en rojo.

Anónimo dijo...

La película ha hecho que de nuevo el libro se venda muchísimo e incluso le han cambiado la portada que, ahora, es un fotograma en el que salen algunos de los actores. Recuerdo que este libro lo leí hace unos años, cuando le dieron el Premio Nacional de Literatura, y que me gustó bastante. En la película hay escenas muy logradas, por ejemplo: el momento en el que los niños imaginan lo que está pasando en la pantalla de cine. Como ya sabréis, la película está basada en el último cuento e incluye parte de otro. En mi opinión, este último aporta poco, carece del dramatismo con el que aparece en el libro e incluso podría haber sido suprimido. Me parece haber leído en el suplemento Babelia que el director tenía la intención de incluir un tercer cuento cuando se lanzara en formato DVD. Por cierto, José Luís Cuerda tiene otra película excelente (también se desarrolla en Galicia): El bosque animado.
Y ya que hablamos de buen cine, ahí va una recomendación: la última de Woody Allen, “Vicky, Victoria, Barcelona”. Me pareció magnífica. Trata de una manera muy inteligente y original las relaciones de pareja en la actualidad.
Ya que has puesto en el blog pasajes de Los girasoles ciegos que te gustan, voy a poner yo una frase que me impactó: “Si el corazón pensara, dejaría de latir”.
Felices lecturas de otoño y buen comienzo de curso.
Capeando el temporal

Elèna Casero dijo...

Lei la novela hace tiempo y me encantó. No sé si veré la película porque lo del cine lo tengo más crudo.
La pena es que el autor muriera sin saber el éxito que su obra había tenido.

P.D. La mía está publicada.

Un beso

Nausicaa dijo...

Se siente algo extraño al tener entre las manos el libro de un hombre muerto, como ecos de su existencia.

Es una pena que en este pais aún no se pueda tratar el tema de la guerra sin que se produzca un revuelo,porque creo que hablar aliviaria el dolor de mucha gente.

Francisco Machuca dijo...

Me fascinó este gran libro Elena,no obstante la película me defraudó.Siempre he tenido esa sensación de que nos falta la gran película de La Guerra Civil.Yo añadiría L'Espoir.Sierra de Teruel de Malraux junto a Tierra y libertad.A medida que nos alejamos del pasado,que ya es mucho decir,tanto la literatura como el cine,por falta de testigos directos y cierta desidia por el conocimiento historico,los autores juegan con la ficción:Javier Cercas,Ignacio Martínez de Pisón,etc.No se que nos deparará en un futuro cuando las nuevas generaciones tomen como referencia todo esto.
Me ha encantado tu reseña.

Besos y un fuerte abrazo.

Miguel Sanfeliu dijo...

Lo cierto es que a mí también fue el último cuento el que más me gustó. Es una historia terrible, muy bien narrada, y me alegró saber que fue el cuento que eligió Cuerda para su película. No he visto todavía la película, pero no me la perderé.
Estoy de acuerdo con lo que dices, quizá el mejor modo de cerrar los conflictos sea convertirlos en materia narrativa, reflexionar sobre ellos en definitiva.
Un abrazo.

Elena dijo...

Veo que a algunos no os ha convencido la película. A mí me gustaría verla, aunque después de lo mal que lo pasé con la última historia (se me hizo un nudo en la garganta) no sé si seré capaz. Con las 13 rosas empecé a llorar y no paré en un buen rato. Parece que en este caso el libro vuelve a estar por encima de la película. Suele pasar.

Capeando, vi la peli de Woody Allen este fin de semana y me encantó. Los actores (sobre todo los dos españoles, y no es por chovinismo) están que se salen. Eso sí, hay que verla en V.O., porque si no pierde muchísimo. He vuelto a creer en Woody Allen, porque algunas de sus últimas películas no me habían convencido demasiado. Desde aquí se la recomiendo a todo el mundo.

Creo que el tema de la Guerra Civil seguirá levantando ampollas durante mucho tiempo. Espero que con todo lo que está ocurriendo últimamente en torno a la búsqueda de los cuerpos de miles de desaparecidos sirva para traer un poco de luz y respeto a todos los que perdieron a alguien durante la dictadura y que aún siguen sin cerrar sus heridas. Ojalá que dentro de unos años, y gracias a libros como el de Méndez, podamos hablar de este tema sin que nadie se lleve las manos a la cabeza y nos acuse de querer reabrir heridas. Se trata de hacer justo lo contrario.

Elena, me apunto lo de tu novela, a ver si puedo encontrarla por aquí.

Un abrazo enorme a todos

Elèna Casero dijo...

Elena, gracias por el interés sobre mi novela. Siempre me emociona que alguien la quiera comprar y leer.

Supongo que la puedes pedir en la librería y ellos a la editorial.

Ya me dirás

Un beso

Joselu dijo...

He leído el libro y he visto la película por este orden. La novela, o los cuatro relatos tienen la fuerza de lo verosímil. Si no sucedió así, pudo haberlo hecho. Ha habido novelas sobre la guerra civil y ésta no es la primera. Quizás haya que quitarle méritos en este sentido, pero sí que es un conjunto de relatos contados con un lenguaje actual y que son expresivos y cargados de fuerza emocional. La guerra civil se reescribe con cada generación. No la vieron igual Max Aub en su laberinto mágico o Arturo Barea en La forja de un rebelde o Sender en Réquiem por un campesino español a cómo la vemos en la actualidad. Nuestra perspectiva ha cambiado, y el lenguaje también. Alberto Méndez nos la vuelve a hacer presente de un modo extraordinario. La versión cinematográfica no vale mucho. Salvo a Maribel Verdú, que es la única que me parece creíble.

ángel dijo...

Elena, muchas gracias por el vínculo al que es también tu espacio. Lo descubro en tu blog literario que frecuento, sorprendido y agradecido.



Saludos...

El callejón de los negros dijo...

No lo he leído todavía pero lo he regalado. Y me pilla cerca, así que espero leerlo pronto,

Antonio