viernes, noviembre 20, 2009

ÁNGELA BECERRA: Ella, que todo lo tuvo

Pues aquí estoy de vuelta otra vez. Aún quedan unas semanas antes de que nazca la peque, y como ahora tengo un poco más de tiempo quería compartir con vosotros alguna reseña más antes de que se convierta en tarea imposible. Ya sabéis que si desaparezco de la noche a la mañana sin avisar, es que Nuria ha decidido al fin salir a explorar qué hay más allá de la tripa de su mami.

He estado leyendo la trilogía de Javier Marías de Tu rostro mañana, pero aún me queda el último volumen, así que ya la comentaré más adelante. Por ahora me quedo con la última novela que he leído y que he devorado en cuestión de días, Ella que todo lo tuvo, de una escritora a la que me apetecía asomarme, Ángela Becerra. He descubierto una forma de escribir muy hermosa, poética y sensual, que en este caso se pone por encima de la trama de la novela, más convencional quizás. La autora demuestra tener una sensibilidad extraordinaria a la hora de narrar una historia que, aunque previsible en su mayoría, no deja de encantar al lector con su derroche de palabras convenientemente escogidas.

La protagonista de la historia es Ella, una mujer que lo ha perdido todo en un fatal accidente de tráfico en el que viajaba con su marido y su hija. Ella es la única superviviente de la tragedia, y tras lo acaecido se convierte en una sombra de sí misma, una muerta en vida, incapaz de retomar las riendas de una existencia normal. Tras salir del hospital donde poco a poco se recupera de sus secuelas físicas, decide instalarse en un hotel de Florencia, ciudad donde conoció a su marido. Allí ocupará su tiempo en aprender a restaurar libros antiguos, como si esta tarea le ayudara a devolver en parte la vida a aquellos que aún la rondan como fantasmas. Por las tardes, Ella acude a una librería de viejo en la que el propietario, un hombre misterioso y frío, la observa en silencio mientras deambula entre las estanterías.

Antes de que la tragedia irrumpiese en su vida, Ella era escritora. Puesto que la inspiración parece haberse esfumado de su vida junto con las figuras de su marido y su hija, Ella decide inventarse un personaje en el que sumergirse unas cuantas horas al día para escapar de la oscuridad que la envuelve, La Donna di Lacrima, una mujer enigmática y muy sensual que recibe a hombres en un lujoso ático de la via Ghibellina, mostrándoles su desnudez pero siempre ocultando su identidad tras una máscara. La Donna di Lacrima permitirá a Ella convertirse en un personaje de ficción que pronto se hará famoso en toda Florencia.

Este es el hilo argumental sobre el que Ángela Becerra construye su novela. Sin embargo, como ya adelanté más arriba, es más la forma de escribir de la autora que la historia en sí la que nos atrapa como lectores. Es realmente una delicia dejarse acariciar por las palabras que pueblan estas páginas, absorbiendo la esencia de las mismas hasta imaginarnos en el frío invierno florentino, sumergidos en la lluvia y las brumas que rodean a Ella en su aventura italiana La ciudad se hace real en nuestras mentes de una manera muy vívida:

"Diez años después, volvía a la ciudad que idolatraba y que más le había dado. Firenze, una lágrima rodando lenta sobre un paisaje de tristeza. Los eternos cipreses desde los montes con sus miradas estoicas viendo pasar los siglos. Su aroma de pasado perenne, sus calles dormidas, exhaustas de turistas ebrios de arte; el duelo a muerte de campanas los domingos. Firenze, ventanas verdes gritando silencios y pasados, un canto de reflejos serpenteando húmedo en las aguas del Arno. Y Ella, más sola que siempre, que nunca."

Los personajes que rodean a Ella son tan enigmáticos como la propia Donna di Lacrima. El librero misterioso y un vagabundo filósofo que cada vez que habla ilumina nuestra mente con sus palabras son dos buenos ejemplos de ello: "Usted quiere creer que la vida es una sola cosa, un bloque entero que se inicia al nacer y acaba al morir, y es o bueno o malo, y hay unos seres a los que les toca lo bueno y otros a los que les corresponde lo malo, pero se equivoca. La vida está hecha de pedacitos sueltos de todos los colores. Cosas que vives, cosas que sueñas, un poco de lo que te dice el vecino, otro poco de lo que imaginas; un trozo de pizza, dos capuchinos, una caída y una canción; dos raticos de sol; uno de dolor, una zambullida en un mar calmo, una ola despistada que te eleva, otra que te hunde..."

El telón de fondo de la historia son al fin y al cabo los grandes temas de la literatura de todos los tiempos: el sufrimiento y el amor. Ella tendrá que bucear hasta su interior más profundo, luchar contra todos sus fantasmas y vencerlos, antes de salir a la superficie del abismo en el que vive y poder respirar de nuevo con libertad. Una lección de vida que todos debemos aprender.

"La única manera de vivir a plenitud es asumir lo que somos, independientemente de lo que los demás quieran que seamos."

domingo, octubre 11, 2009

Descanso otoñal

Sólo unas palabras para deciros que me tomo un descanso de unas semanitas. Mi embarazo va muy bien, ya nos quedan menos de tres meses para conocer a Nuria, pero he empezado a trabajar otra vez y estoy agotada. El poquito tiempo libre que me queda lo necesito para dormir, leer, y terminar de preparar algunas cosillas. Prometo volver con más reseñas cuando pasen unas semanas, si la peque no se adelanta demasiado -cruzaremos los dedos porque no sea así-. Os deseo a todos un feliz otoño-verano (porque las temperaturas no invitan a hablar de otoño a secas aún). Sed felices y no os estreséis demasiado.No tenéis más que seguir el ejemplo del gatito.

sábado, septiembre 26, 2009

ELÈNA CASERO: Tribulaciones de un sicario

Este es, ante todo, un libro divertido. Una lectura para olvidarnos de los problemas que nos rodean y dejarnos llevar, entre sonrisa y sonrisa, por las tribulaciones de Anselmo de la Rúa, una especie de aprendiz de sicario por necesidad, que se embarca en una aventura que cambiará el curso de su vida y le hará mejor persona. Elèna Casero demuestra con esta novela que es una hábil escritora, capaz de crear personajes entrañables y situaciones hilarantes que encandilan al lector, hasta hacerle devorar una tras otra las páginas de una obra que se lee con verdadero disfrute.

"Era el veintitrés de agosto. Mediodía de domingo. Estaba sentado en el alféizar de una ventana del claustro de la Colegiata de Santa Cecilia. Desde allí podía dominar el mundo, toda la vieja ciudad, con sus casas achatadas, que se extendía ante mis ojos como un racimo de uvas pasas. Era una hermosa vista y, sin embargo, bien diferente era lo que yo presentía. Me asustaba tener que tomar las riendas de mi vida después de tantos años de dejarme llevar por las olas del destino. Aquella vista tan magnífica era para mi el fin del mundo."

Este es el comienzo de la historia. En estas palabras Anselmo nos revela cómo va a cambiar su personalidad a raíz de su decisión de formar parte de una banda de sicarios. En efecto, uno de los logros de la novela, según mi punto de vista, es el cambio experimentado por el protagonista a lo largo de la misma. Cómo se va abriendo los ojos a una realidad, la de su vida, a la cual no había mirado de verdad hasta entonces. Anselmo pasa de ser una especie de sombra, sin capacidad de decisión, a convertirse en una persona con las ideas bastante claras y con autonomia para tomar sus propias decisiones.

Anselmo procede de una familia adinerada venida a menos, y una serie de infortunios le han hecho perder todo lo que poseía y tener que marchar a vivir a una humilde pensión. Ante el temor a verse completamente arruinado, decide aceptar la proposición de un compañero de la pensión de entrar a formar parte de una banda de extraños matones, que tienen en común la característica de ser enfermos terminales, por lo que no tienen nada que perder en el caso de ser descubiertos. La víctima de esta banda, a la que Anselmo debe seguir día y noche para asegurarse de confirmar sus hábitos de vida, es un hombre rico, dueño del museo de la ciudad que, casualmente, se ubica en la mansión donde Anselmo pasó su infancia. A partir de aquí, se encadenan los acontecimientos que harán de Anselmo una mejor persona y le llevarán a descubrir la verdadera historia de su familia. Junto a él, nos encontramos otros personajes curiosos, como Doña Celia, la dueña de la pensión, o Antonio, otro inquilino que ayuda a Anselmo en sus pesquisas, que resulta ser el personaje más cómico -y también inverosímil- de todos.

Ciertamente me ha gustado la novela. Me ha sorprendido su naturalidad y frescura, su estilo directo, sin grandes pretensiones literarias, que se agradece de vez en cuando como un soplo de aire fresco entre los sofocos provocados por otras lecturas más densas. Creo que está bien escrito y que, además de ser fácil de leer, cumple uno de los fines primordiales de la literatura: entretener y divertir al lector. Una lectura muy recomendable ahora que los días se vuelven más grises y el tiempo empieza a enfriarse. Déjense sorprender por esta historia; les aseguro que no se arrepentirán.

sábado, septiembre 19, 2009

RAFIK SCHAMI: El lado oscuro del amor

"En 1962, una joven musulmana fue asesinada ante mis ojos y los de todos los vecinos porque había transgredido los límites religiosos y se había enamorado de un varón cristiano. Lo triste era que el hombre no lo merecía. Era un gigoló. Entonces, cuando yo era un chico de dieciséis años que veía el mundo como una infinita cadena de historias, pensé que había que escribir una novela sobre todas las formas de amor prohibido en Arabia, y lo deseé con toda la ingenuidad de un amante. Pero mi herramienta como narrador aún no estaba lo bastante madura para convertir semejante idea en una historia. Entre 1965 y 1967 emprendí los primeros intentos, que fueron un lamentable fracaso."

Este es el comienzo de la última tesela que compone el ingente mosaico creado por Rafik Schami en su proyecto más ambicioso, una novela cuya génesis comenzó en 1965 y terminó más de treinta años después, y que tuvo como catalizador el acontecimiento narrado más arriba. El lado oscuro del amor es una novela magna, con mayúsculas, donde el protagonista indiscutible es el amor, pero un amor difícil, que debe esconderse, y que debe luchar con toda su fuerza por sobrevivir, sin llegar a conseguirlo en muchas ocasiones. Es el amor prohibido, como él mismo lo llama, en una cultura donde las diferencias religiosas y de linaje constituyen obstáculos insalvables para que dos personas puedan unir sus destinos por muy enamoradas que estén. En este caso la huida o la renuncia a dicho amor son, con frecuencia, las dos únicas alternativas posibles para estas parejas de enamorados.

En el centro del mosaico nos encontramos con la historia de amor de Rana y Farid, dos jóvenes cuyas familias, los Mushtak y los Shahin, han sido tradicionalmente rivales, y que por tanto se opondrán con fuerza a dicha unión. El telón de fondo de esta trama es la Siria de la primera mitad del siglo XX, donde los golpes de estado militares se suceden y donde ideologías como el anarquismo y el comunismo se extienden con gran rapidez. En este marco, la mujer -como sigue ocurriendo en la mayoría de países musulmanes- está completamente sometida al hombre. Los matrimonios se arreglan entre los padres, y las jóvenes se ven abocadas a un destino que les es ajeno por deseo de sus progenitores, además de ser constantemente vigiladas por hermanos y familiares que ejercen como custodios de su virginidad. Mientras que Rana deberá enfrentarse a esta realidad, Farid se debate en una lucha interna cuando se percata de que el comunismo, ideología que abraza con pasión en un principio, no responde a sus anhelos como él esperaba. El amor de Rana será su tabla de salvación a través de una serie de desdichas que dejarán una honda huella en su ser.

Las 833 páginas que componen esta auténtica saga familiar, en la que el autor desgrana los orígenes de ambas familias y se remonta hasta los inicios de su rivalidad, se articulan en nueve libros que se dividen a su vez en veintiocho capítulos. En ellos nos encontramos relatos que nos recuerdan al mundo mágico de Las mil y una noches junto a otros que, por su crudeza, nos acercan a la realidad de la Siria de aquellos momentos. Son incontables los personajes que desfilan por este todo, cuyas historias, que Schami inserta como teselas secundarias rodeando a la escena principal del mosaico, hacen la lectura un tanto agotadora en ocasiones, pero afortunadamente esta sensación pronto se desvanece ante la fuerza de la trama fundamental que constituye el amor de Rana y Farid, trama que absorbe la atención del lector y lo impulsa a seguir leyendo una página tras otra.

En Alemania el libro ha constituido un tremendo éxito de crítica y público, habiendo vendido más de 300.000 ejemplares (hay que tener en cuenta que el autor es muy conocido en ese país, donde vive desde que se exilió de Siria en 1971). Es, sin duda, un éxito merecido. Al menos esa es mi opinión después de terminar esta obra que, a pesar de su longitud, se lee con relativa facilidad. Resulta extraordinario pensar que Schami ha dedicado media vida a este proyecto, y por ello es él mismo quién nos cuenta su génesis y evolución en el último capítulo de la novela. Con ello pone la pieza final de uno de los mosaicos más increíbles que la literatura árabe, y europea, haya creado en los últimos años. Ahora sólo queda que los espectadores-lectores se dejen guiar a través de esta aventura que, en la mayoría de los casos, seguro no les defraudará.

domingo, septiembre 13, 2009

MARGARET MILLAR: Un extraño en mi tumba

Descubrí a esta autora gracias a una reseña en Babelia que me dejó intrigada, hasta el punto de que tuve que comprar el libro para ver qué habia detrás de un argumento que comenzaba con una mujer que sueña con su propia tumba, lo que me resultó perturbador. Es así como llegó a mis manos esta novela, que se inscribe dentro del género de la novela negra o de misterio, y que pertenece a una escritora que no es demasiado conocida en nuestro país. Para los que no la conozcáis, os diré que fue la esposa de Ross McDonald, un gran escritor cuya fama condenó a un segundo lugar a su talentosa mujer, que escribió unos treinta libros y de los cuales sólo unos doce han sido traducidos a nuestro idioma, la mayoría hace ya más de veinte años.

De ahí que la reciente edición de este título en la editorial RBA bolsillo sea una oportunidad inmejorable para acercarnos a la obra de una autora que destila originalidad y personalidad propia, capaz de crear tramas absorbentes de las que es difícil apartarse, y con una gran capacidad para penetrar en la psicología de los personajes, tanto masculinos como femeninos. Es ciertamente la obra de una gran maestra de la intriga y el suspense, que deleitará tanto a aficionados al género como a los que no solemos adentrarnos muy a menudo por estos lares.

Nuestra protagonista, Daisy (suena a adorable esposa-ama de casa que nunca ha roto un plato, ¿verdad?), sueña una noche con una lápida en donde aparece su nombre junto a una fecha de defunción ocurrida cuatro años atrás. Obsesionada con esta imagen, se empeña en averiguar si hay algo de real en tan extraña fantasía. En este difícil empeño, la voz de la cordura la imponen su marido, Jim, y su madre, que intentan hacer que Daisy olvide su búsqueda imposible. Sin embargo Daisy se muestra decidida a llegar hasta el final. Para ello contrata incluso los servicios de un detective privado, Steve Pinata, un personaje con una fuerte presencia en la novela que ayudará a la joven a aclarar el misterio. Cuando ambos descubren que la tumba existe en realidad, con el mismo aspecto con que Daisy la vio en su sueño, pero que ésta pertenece a otra persona, será cuando el propio Pinata se implique en cuerpo y alma en la investigación hasta descubrir una trama tan sorprendente que ninguno de los dos podría jamás imaginar.

La historia se desarrolla en la California de los años 50. Aunque los personajes a primera vista parecen auténticos arquetipos, todos ellos esconden secretos que los hacen mucho más complicados en la realidad. Aparte de los ya mencionados son de destacar el padre de Daisy, Stan, un alcohólico que sólo aparece en la vida de su hija para pedirle ayuda cuando está en apuros, y al que la joven adora a pesar de sus desplantes. De hecho este personaje jugará un papel de primera fila en la resolución del misterio. Curioso es también el personaje de Juanita, una joven atractiva pero algo descerebrada a la que Daisy conoció hace años y que volverá de nuevo a su vida de una forma imprevista.

Me gusta el estilo de Miller. Es sencillo pero muy efectivo. Y además está salpicado de frases que esconden mucho, como por ejemplo esta que hace referencia a Stan, el padre de Daisy:

"No le pareció irónico esbozar un manojo de observaciones en torno a la verdad y a la justicia, cuando, de hecho, su vida había sido una especie de maratón en el cual la verdad siempre le precedía algunos pasos y la justicia le seguía a unos cuantos metros. Nunca había alcanzado la primera, y la segunda nunca lo había alcanzado a él."

Merece la pena acercarse a esta escritora. Esperemos que pronto vuelvan a reeditarse algunos de sus títulos, y que podamos disfrutar de nuevo del talento de una mujer que se ha ganado por méritos propios un puesto importante en el mundo de la novela negra.

sábado, septiembre 05, 2009

IAN McEWAN: Chesil Beach

Había leído críticas estupendas de este libro, pero la verdad es que no me hacía falta que me convencieran para leer otra obra del genial Ian McEwan, que tanto me gustó con su maravillosa Expiación. Y como era de esperar, Chesil Beach no defrauda en absoluto. La prosa de McEwan, unida a su prodigiosa habilidad para crear personajes y escenarios, vuelve a convertir esta obra en una lectura que se disfruta y que deja un sabor de boca más que duradero. Debo confesaros que, ilusa de mí, comencé a leerla en inglés (en mi defensa os diré que llegué más allá de la mitad). Y es en ese idioma donde su belleza es más evidente, aunque para leerlo hace falta tener un nivel de inglés más que alto. Las descripciones de escenarios, especialmente la campiña inglesa, y de los propios personajes, con un vocabulario muy variado y rico en matices, hacen muy compleja su lectura en la lengua original. Así que, consciente de mis limitaciones y de que me estaba perdiendo detalles que ni el diccionario lograba aclararme, decidí optar por la traducción al español, que me ha parecido bastante buena. Todo lo contrario que el libro de María Antonieta reseñado en este blog con anterioridad, cuya traducción deja mucho que desear, con errores gramaticales y de sintaxis bastante graves desde mi punto de vista.

Pero volvamos a Chesil Beach. Los protagonistas de esta historia son Florence y Edward, una pareja de recién casados a principios de los años 60, que se enfrentan a su noche de bodas desde puntos de partida muy distintos. Así mientras Edward se muestra sobre todo preocupado por estar a la altura de lo que se espera de él y "cumplir", y anhela hacer el amor a su bella esposa de una manera apasionada, Florence se muestra literalmente aterrorizada ante lo que ha de venir, pues jamás ha estado con ningún hombre y está llena de miedos y recelos ante la inminente relación sexual. Florence no es más que el fruto de una educación sexual completamente inexistente, y de una visión del sexo sucia y llena de prejuicios que no la han preparado en absoluto para su primera relación con un hombre. Ama a Edward, pero siente verdadero pánico a una relación sexual completa:

"En instantes de optimismo trataba de convencerse de que sólo sufría una forma agudizada de aprensión que acabaría pasando. Sin duda, pensar en los testículos de Edward, colgando debajo de su pene tumefacto -otro vocablo horrible- tenía por efecto que ella frunciera el labio superior, y la idea de que alguien la tocara "ahí abajo", aunque fuera alguien querido, era tan repugnante como, pongamos, una intervención quirúrgica en un ojo (...) Florence sospechaba que había en ella alguna anomalía profunda, que ella siempre había sido distinta y que al fin estaba a punto de ser descubierta. Creía que su problema era más grande, más hondo que el mero asco físico; todo su ser se rebelaba contra una perspectiva de enredo y carne; estaban a punto de violar su compostura y su felicidad esencial. Lisa y llanamente, no quería que la "entraran" ni "penetraran". El sexo con Edward no sería el apogeo del placer, pero era el precio que había que pagar. "

La novela está estructurada a través de flash-backs que nos van dando a conocer el pasado de ambos protagonistas, cómo se conocieron, y cómo era el entorno que rodeaba a cada uno de ellos. Florence proviene de una familia acomodada, y es una virtuosa del violín que, a pesar de ser una chica insegura en muchos aspectos, se rodea de un aura de seguridad especial cada vez que toca su amado instrumento. En cambio Edward pertenece a una familia de clase más bien baja, y se ha criado con una madre psicológicamente enferma y una serie de carencias que Florence ni siquiera puede imaginar. Ambos jóvenes se conocen un día por casualidad en Oxford, se enamoran, empiezan a salir y acaban casándose. El colofón de la historia es la noche de bodas en un hotel de Chesil Beach, que va a estar llena de dificultades y acabará de forma imprevisible para ambos.

En esta novela McEwan construye un retrato veraz y acertado de una juventud que todavía no ha despertado a la revolución sexual de la década de los sesenta y que sufre en sus propias carnes las consecuencias de una educación donde los temas sexuales eran tabú y las relaciones entre ambos sexos estaban llenas de prejuicios y malentendidos. Es asombrosa su capacidad para penetrar en la psicología de los dos protagonistas, a los que McEwan desnuda para el lector a través de sus palabras, de forma que llegan a resultarnos tan transparentes como infelices en sus respectivos papeles. El autor logra convertir una noche de bodas en un escenario donde toman forma los peores miedos de ambos protagonistas, donde cada pequeño paso que dan hacia esa relación sexual inminente se convierte en algo trascendental y terrible que parece abocar a ambos a un final trágico. Los pensamientos de ambos se nos revelan de una forma tan clara que sentimos la angustia de Florence y los miedos de Edward con una viveza extraordinaria.

Expiación es, desde mi punto de vista, una gran novela, por muchos factores. Es por ello que, tanto si conocéis o no a McEwan, os recomiendo que no dejéis de leerla y maravillaros con la forma de narrar que tiene este escritor. Se disfruta de principio a fin.

Más reseñas de obras de Ian McEwan:
- Expiación

viernes, agosto 28, 2009

ANTONIA FRASER: María Antonieta

Este es de esos libros que me aguardaban hace meses en mi biblioteca, pero que, debido a su extensión, son más adecuados para leer en verano, cuando se puede encontrar más tiempo libre para disfrutar de este vicio tan absorbente que es la lectura. De vez en cuando me gusta dejar el género novelístico para adentrarme en la vida de algún personaje histórico, cuyas andanzas en muchas ocasiones son incluso más impresionantes que las que nos pueda narrar una obra de ficción. Y este es el caso de esta joven reina, que ha sido vilipendiada, adorada y criticada a partes iguales, pero con la que la historia, en líneas generales, ha sido un poco injusta. Sin embargo, Antonia Fraser realiza un complejo trabajo de investigación para llegar a la conclusión de que los defectos de María Antonieta fueron los de cualquier ser humano, y por el contrario la fortaleza que demostró en numerosas ocasiones la retratan en realidad como una mujer valiente a la que le tocó vivir una de las épocas más convulsas de la historia. Es así como queda reflejado en el párrafo final, que resume las principales conclusiones alcanzadas por esta historiadora:

"Comparada con la imagen escabrosa de una esposa malvada, manipuladora y extranjera, la verdadera esencia de María Antonieta se convirtió en una mera sombra. Tras mirar sin rencor al extraordinario viaje que fue su vida, cabe concluir que sus flaquezas, bien que manifiestas, fueron insignificantes frente a su desgracia. La mala suerte persiguió desde que pisara Francia a esta incapaz embajadora de una gran potencia, esta mujer a la que nadie quería, esta niña convertida en esposa, hasta el final, cuando devino el chivo expiatorio para el fracaso de la monarquía. Dejemos que la reina tenga la última palabra. "Oh, Dios mío -escribió en octubre de 1790- si tenemos culpas, sin duda ya las hemos expiado."

María Antonieta (1755-1793) era la hija del emperador Francisco I de Austria y de su imponente esposa María Teresa, una emperatriz con un peso político importante en la Europa del siglo XVIII. María Teresa tuvo siempre muy claro que sus hijas eran piezas fundamentales del entramado político de la época (en sus propias palabras: "han nacido para obedecer y deben aprender a hacerlo a su debido tiempo"), y María Antonieta no iba a ser una excepción. Con apenas catorce años, y con una educación bastante descuidada en algunos aspectos -al no ser una de las hijas mayores no se le dedicó tanta atención como a las demás princesas- fue enviada a París para contraer matrimonio con el futuro rey de Francia, Luis XVI. Los primeros años de su matrimonio fueron bastante difíciles, por la ausencia o escasez de relaciones entre ambos cónyuges debido a razones que aún hoy se desconocen, que hicieron imposible por el momento cumplir con una de las consideradas principales obligaciones en una soberana por aquel entonces: dar un heredero al reino. La falta de comunicación entre ella y su marido, comunicación que afortunadamente fue mejorando con el tiempo de forma considerable, hicieron que la joven centrara su atención en divertirse y en conocer a personas que pudieran aliviar su enorme soledad (de ahí esa imagen de una reina frívola y consentida que nos ha legado la historia, imagen que, siempre según Fraser, debe ser matizada).

Con el tiempo María Antonieta tendría un total de cuatro hijos, de los cuales dos fallecieron siendo pequeños, hecho que marcaría para siempre la personalidad de la joven reina. Más tarde los acontecimientos que condujeron a la revolución, y el estallido de la misma, convertirían su vida y la de su familia en una serie de episodios oscuros y de incertidumbre entre los cuales destaca el intento de huida de la familia real, que se convirtió en el primer paso para su caída definitiva. La autora narra con gran maestría todos estos sucesos, y es difícil no emocionarse ante los sufrimientos que María Antonieta experimentó en estos años, temiendo por la vida de su marido, sus hijos, sus amigos, y, cómo no, por la suya propia. Las acusaciones que la condujeron a su ajusticiamiento en 1793 eran tan absurdas como el rumbo radical que había tomado una revolución que terminó llenando las calles de Francia de muertos inocentes salvajemente asesinados.

Antonia Fraser trata de desmontar algunos de los mitos tradicionalmente asociados a esta soberana. Un ejemplo es su desmedida afición al lujo y a los tocados imposibles, costumbres que al parecer estaban bien asentadas en la corte de Versalles antes de su temprana llegada desde Austria. La autora destaca aspectos positivos de su personalidad, como el amor incondicional hacia sus hijos, el cariño y respeto que llegó a sentir por su marido, su afán por tratar de agradar a su familia austríaca en su papel de defensora de los intereses de Austria en Francia, o la entereza con que afrontó su juicio y su ejecución a muerte a pesar de la injusticia de las acusaciones vertidas contra ella. Por supuesto que la reina tendría sus defectos y sus flaquezas -todos las tenemos al fin y al cabo-, pero esta obra nos arroja un velo de humanidad nuevo que hace a María Antonieta más cercana, y le devuelve algunas de las virtudes que el tiempo y la memoria le han arrebatado.

Por cierto, Sofia Coppola se inspiró en parte en esta obra para realizar su película sobre la vida de María Antonieta, protagonizada por Kirsten Dunst.