domingo, julio 27, 2008

DAVID TRUEBA: Saber perder

Esta es una historia de perdedores. De personas que tienen la suerte en contra, que tratan de escapar de una vida que no les convence, en la que no se sienten a gusto. Es también una historia de secretos, de lados oscuros, de verdades no reveladas, o reveladas a medias. Una novela que emociona al tratar de gente corriente, pero modelados de forma compleja, pues algunos de sus personajes son capaces de cosas terribles y a la vez nos dan lástima, nos infunden ternura, pues comprendemos que en ciertas circunstancias puedan haber actuado así. Son supervivientes. Pero a la vez son tan verosímiles que el lector puede sentirse identificado con ellos.

Me gusta David Trueba, en su faceta de director (La buena vida y Soldados de Salamina entre otras) y por algunas entrevistas que he tenido la oportunidad de leer. También pude verle hace un tiempo en una mesa redonda junto al desaparecido Azcona, en la cual me atrajo su cercanía y sus opiniones sobre algunos de los temas que se trataron. No obstante, este es mi primer acercamiento al David Trueba novelista, y ha sido para mí todo un descubrimiento. No pensaba que me fuera a gustar tanto este libro. Pero lo cierto es que desde que lo abrí por la primera página sólo el sueño o las obligaciones han conseguido alejarme de él.

Lo mejor de la novela es, sin duda alguna, la construcción de sus personajes. Dejadme transcribir unas palabras que Ricardo Senabre le dedicaba a este aspecto de la obra en la revista El Cultural: "Lo esencial de Saber perder es que el autor ha sabido crear un grupo de personajes que sentimos cercanos y extraer de ellos insospechados resortes psicológicos. Cada uno lleva consigo su circunstancia –dicho al modo orteguiano– que lo enriquece y le proporciona densidad. No sólo se trata de seres creibles –cuya cercanía está acentuada por la narración en presente– sino también profundos. Sus fragilidades ocultas, sus temores, sus incertidumbres, todos los rasgos que ayudan a configurarlos como seres vivos y no como simple muñecos de cartón piedra, responden a una observación minuciosa, a una insólita inventiva para retratar acertando con el detalle más caracterísitico o revelador". En efecto, el elenco de personajes de Saber perder es de lo más variado y original que he leído en mucho tiempo: una adolescente, Sylvia, que entra de forma repentina en la edad adulta y que busca su sitio en un mundo al que aún no pertenece; su padre, Lorenzo, de mediana edad, abandonado por su esposa y con un terrible secreto a sus espaldas; el abuelo, Leandro, incapaz de hacer frente a las consecuencias de su avanzada edad y deseoso de encontrar una pasión que le una al frágil mundo de los vivos; un joven futbolista argentino, Ariel, recién llegado a España, que vive un auténtico torbellino de emociones que no es capaz de encajar con la madurez suficiente... Y por detrás de ellos desfilan otros caracteres, personajes secundarios que están nítidamente dibujados, hasta el punto de que los vemos hacerse de carne y hueso y levantarse del papel. Todos juntos componen un fresco tan rico en matices que hacen olvidar al lector que se halla ante seres de ficción, confeccionados a la medida de esta historia.

Frente a la complejidad de los personajes, el estilo narrativo es sencillo, sin artificios, fácil de leer. El narrador va saltando a través de las historias que se cruzan y se separan continuamente, un recurso muy utilizado en literatura y que consigue mantener en vilo al lector al proporcionarle la acción en pequeñas dosis, cortándola donde al autor le interesa para saltar al personaje siguiente. Este es quizás el único punto débil de la novela, aunque en mi opinión no la estropea en absoluto. Por último, podemos encontrar reflejados en su trama muchos de los temas que nos preocupan, algunos más universales que otros: el despertar al sexo de los adolescentes, el entorno que rodea al fútbol, la violencia, el drama de la inmigración, el miedo ante el envejecimiento y la muerte, el fin del amor, etc.

Las primeras palabras de la novela invitan a su lectura. Juzgad por vosotros mismos: "El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse." Y termina de la misma manera, con una lección de vida sobre cómo "utilizar" el sufrimiento para crecer: "Siente una especie de dolor en el pecho, intenso pero placentero. Es como si hubiera una herida, pero una herida leve, una marca en la piel que quieres acariciar, reconocer, disfrutarla por todo lo que significa para ti. Ahora que aún está, porque es posible que, pronto, desaparezca."

Esa es la sensación que le queda al lector al acabar el libro, la de querer disfrutarlo en la mente antes de que su recuerdo se desdibuje en futuras lecturas. Aunque si os gusta tanto como a mí, es difícil que eso ocurra en mucho tiempo.

Capeando el temporal me ha mandado el siguiente enlace donde se puede ver una entrevista a David Trueba en la que habla sobre este libro: Entrevista a David Trueba
Esto es lo mejor de tener un blog, poder compartir cosas y recibir otras a cambio. Gracias a todos los que os dejáis caer por aquí y hacéis algún comentario. Es mi mayor recompensa.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí también me ha gustado mucho el libro y coincido contigo en la mayoría de tus observaciones, aunque no en lo que dices sobre su estilo fragmentario porque eso me ha parecido uno de sus puntos fuertes. Lo que sí he notado algo flojo es ese crimen tan en el aire, aunque no desentona con el tono casual de la novela. Todos los personajes están bien tratados, pero creo que sobresalen dos: la adolescente y, sobre todo, el anciano.
Ante esto, me he animado a leer sus otras dos novelas: Abierto toda la noche (1995) y Cuatro amigos (1999). He empezado por esta última, voy por la mitad y me está defraudando bastante porque me parece que su calidad es notablemente inferior (si llego a empezar por este libro, no creo que hubiera seguido leyendo otros suyos. Los protagonistas son cuatro tipos jóvenes con las hormonas en plena revolución: la palabra follar sale unas 500 veces por página). Ya había leído una apreciación similar en la revista Qué Leer de junio: el periodista que lo entrevistaba le decía que en este último libro la crítica había notado que, con respecto a sus otros libros, había madurado mucho, y yo estoy completamente de acuerdo con esa afirmación (supongo que, en su caso, no ese lo mismo escribir una novela a los 26 o a los 30 que a los 39 que ahora tiene).

Se puede ver una entrevista en la habla sobre este mismo libro en la página web del programa Página2 de La2 de RTVE. Este es el enlace:
pagina2.rtve.es/entrevistas.php

También he visto recientemente la película La silla de Fernando, que codirige, se trata de una larga entrevista con Fernando Fernán Gómez. Merece la pena.

Felices vacaciones (casi al 50%) y felices lecturas.
Capeando el temporal

Elena dijo...

Muchas gracias por tu comentario, es muy interesante. He visto la entrevista y he añadido la página web a mis favoritos, pues no la conocía y me ha gustado mucho. Lástima que los otros libros no estén a la altura, me habían entrado ganas de leerlos.

Mi crítica hacia ese estilo fragmentario se refería a que es quizás lo menos original del libro, pues es un recurso muy utilizado. No obstante, en este caso sirve muy bien a su propósito, como demuestra que me resultara tan difícil soltar la novela aunque me cayera de sueño. Y coincido contigo en que Sylvia y Leandro son los personajes más logrados.

Incorporo el enlace a mi reseña por si hay otros interesados en ver la entrevista.

Espero verte de nuevo por aquí. Felices vacaciones a ti también.

Saludos

La gata Roma dijo...

No sé como llegué a tu blog pero lo he estado mirando por encima y me ha gustado bastante. En cuanto a este post, era algo ignorante yo. Sabía que este director había escrito alguna novela, pero nada concreto. Me apunto tu recomendación aunque mi lista de cosas sobre todo libros pendientes, es tremenda de larga…pero poco a poco.
Kisses y gracias por la recomendación

Raúl dijo...

Fíjate, yo soy -otras tu post tendría que decir era- muy reticente a enfrentarme a esta novela, dado que mi primer acercamiento a su escasa obra literaria, fue frustrante. Me refiero a la novela que escribió en 1998 "Cuatro amigos", de la que he llegado a leer que supone hoy una lectura casi de culto para una generación de jóvenes lectores, y a mí me resultó de lo más inmadura y precipitada.
Saludos.

Elèna Casero dijo...

Hola tocaya.

Lo anotaré en la lista interminable. Esta semana tengo que ir a comprar libros para el mes de Agosto.

Un beso

Nausicaa dijo...

Como siempre muy interesante la reseña, las historias de perdedores son las que más me atraen porque ellos, q son los únicos q no tienen nada q perder,son los q se atreven a cambiarlo todo.

Xydehia dijo...

Ya tenía ganas de poder leer tu opinión sobre este libro.
Me quedan unas cuantas páginas, no llegan a ser 100.. A veces me pregunto si es falta de tiempo o en realidad lo que ocurre es que me resisto a terminar y romper con Sylvia, Leandro, Ariel, Aurora...

Yo compré sus otras obras para poder leerlas, con los comentarios previos me he decepcionado un poco, pero le daré una oportunidad, y lo que sí es cierto es que siempre pensaré que con el tiempo aprende de sus errores, pule y mejora sus obras, así que es posible que en un futuro nos espere otra que consiga hacerme sentir como lo ha hecho esta.

Me atrevo a sacar a relucir otra novela que me gustó por la cercanía que transmite: Juntos, nada más. Personajes que casi puedes tocar, situaciones que pueden pasarme a mí, pueden pasarte a ti y a tu compañero de viaje cada mañana camino del trabajo.

Un beso.

spence dijo...

uff... saber pedrer es un referente. de esos libros que te imaginas la continuación. lo único que me ha fallado ha sido un final algo precipitado en sintonía con la velocidad de toda la obra.
yo descubrí primero cuatro amigos y, en contra de la opinión de anónimo (primer comentario) me caló muy muy hondo.
la palabra follar sale 300 veces o más por página; treintañeros con las hormonas saliendo por las orejas; pero detrás de eso se encuentra una historia de amor brutal y "escrito en servilletas" son pequeñas joyas inclasificables.

personalmente es uno de mis libros favoritos. pero para opiniones, colores... no?

saludos desde barcelona

Francisco Machuca dijo...

Admiro mucho la obra de David,tanto como la de su hermano Fernando.David es un gran escritor,y además un gran articulista.Yo no me pierdo nunca el suplemento cultural de El periódico de Cataluña.Su columna lleva por título, Artículos de ocasión.No he tenido todavía la ocasión de leer la obra que tan brillantemente comentas.

Besos y un fuerte abrazo.

Elena dijo...

Gata roma, bienvenida. Veo que vivimos en la misma ciudad. Lo de la lista tremendamente larga es un mal de muchos, me temo. Encantada de verte por aquí.

Raúl, no he leído Cuatro amigos, pero veo que coincides con el primer comentario. Creo que esta novela es muchísimo mejor. Ciertamente, Trueba merece que le des otra oportunidad.

Tocaya, libro casi imprescindible, y de los que enganchan, así que aprovecha el mes de agosto.

Nausicaa, las historias de perdedores nos atraen a casi todos, quizás porque suponen un reto, algo distinto, y dan muchísimo juego al autor. Son personajes que tienen que luchar y tienen que sobrevivir, y como tú bien dices, no tienen nada que perder. Por eso lo arriesgan todo.

Xydehia, a mí también me dio pena terminar el libro. De hecho me emocioné muchísimo con las últimas páginas. Es difícil dejar atrás a estos personajes, tan vivos. Coincido contigo en el libro de Anna Gavalda, me gustó muchísimo. Tengo pendientes por leer los dos anteriores de esta autora.

Spence, me alegro de que tu opinión sobre Cuatro amigos sea distinta, así podemos discutirlo con más emoción. Yo me aventuraré a leerlo, aunque este libro ha dejado el listón bien alto.

Muchos besos a todos

Miguel Sanfeliu dijo...

Lo cierto es que es un autor al que todavía no he leído pero que me interesa. Yo tenía entendido que su libro "Cuatro amigos" era muy elogiado, pero ya he leído que no a todo el mundo le gusta. Pero bueno, lo no se puede negar es que es un libro que se repone una y otra vez en las librerías, y esto no es lo normal.
Me ha interesado todo lo que dices de este libro, quizá deba empezar por él.
Un abrazo.

Raúl dijo...

Bien. Te haré caso y será lectura veraniega. Prometido.

Ad astra per aspera dijo...

aún no lo he leído. sí leí uno anterior, que me encantó, cuatro amigos. me lo pillaré. un bico veraniegoooo

Lorena dijo...

Vi hace poco en el programa El público lee una mesa redonda donde David Trueba respondía preguntas a sus lectores sobre este libro y, cada vez que paso por las librerías y lo veo tengo ganas de comprarlo. Con tu recomendación me das más pie a ello :P Son la clase de libros que me gustan, cuantas más historias enlazadas, mejor :P Un besazo!

Raúl dijo...

Suelo cumplir las promesas que hago, especialmente, las simpáticas. Y lo era el hecho de enfrentarme, dándole una segunda oportunidad, a la novela de Trueba.
Decirte al respecto, que si bien mis gustos como lector se decantan hacia un literatura más pausada, más descriptiva, sosegada y no tan compuesta de frases cortas y aceradas, como las que integran este libro, la novela si que ha resultado ser un reencuentro con este autor. No será un libro que pase a mi imaginario particular, pero puedo destacar como excelente, el retrato que Trueba hace de cada uno de sus principales personajes, acertado hasta el punto de convertirlos ya no en creibles, sino casi en estereotipos de la desgracia cotidiana.
En reumens, elena... gracias por la recomendación.

Raúl dijo...

Hoy vuelvo, a leer la entrevista que enlazaste.
Gracias por tus palabras.
Saludos, Elena.

núria dijo...

Hola,
A mi también me esta gustando,
y recomiendo su primer libro Abierto toda la noche, que aunque tenga puntos de humor, yo me reí muchísimo, como este tiene lados más dramáticos.

Tienes mucha razón con los personajes, me los podría encontrar por la calle

núria