miércoles, noviembre 26, 2008

BERTRAND RUSSELL: La conquista de la felicidad

Después de dos semanas algo estresantes sin tiempo apenas para actualizar el blog -aunque admito haber hecho una escapadita cerca, no todo va a ser trabajo- quiero dedicar esta entrada a un autor con mayúsculas, porque es uno de los grandes filósofos y matemáticos de la historia. Bertrand Russell (1872-1970) tuvo una vida larga, intensa y muy fructífera. Luchador y teórico incansable, nunca dejó de defender sus ideas, en pos de una sociedad más justa y un mundo mejor para vivir. Estuvo en la cárcel en dos ocasiones, una por su actividad en favor del pacifismo durante la Primera Guerra Mundial, y otra por participar en una manifestación en contra de las armas nucleares, tarea a la que dedicó los últimos años de su vida. También fue enemigo acérrimo de los fascismos, lo que le hizo dejar atrás su pacifismo para defender una intervención armada que acabara con la amenaza del nazismo en Europa. Su bibliografía es extraordinariamente extensa, y en sus obras trata sobre una multitud ingente de temas, entre los cuales podemos mencionar algunos como el control de la natalidad, los derechos de las mujeres o la existencia de Dios. Esta labor le valió la concesión del Premio Nobel en 1950, como reconocimiento a una obra literaria que asombra por su variedad y sus dimensiones.

La conquista de la felicidad tiene quizás nombre de libro de autoayuda, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de un análisis claro y ameno sobre los motivos que nos hacen ser infelices y los que por el contrario pueden darnos la felicidad, explicados por una mente lúcida que recurre a toques de humor y a ironías de forma frecuente. Aunque algunos pasajes pueden haberse quedado un tanto desfasados (el libro fue publicado en 1930), es magnífico en la mayor parte de sus planteamientos, y algunas de las predicciones que en él lanza se han cumplido de forma casi literal, lo que demuestra su capacidad de anticiparse a los acontecimientos futuros.

Es difícil hacer una selección de pasajes o frases a destacar en un texto que merece ser subrayado casi por completo. Me atreveré con algunas reflexiones que me han parecido más que interesantes. Por ejemplo, para Russell una de las razones de la infelicidad reside en las altas expectativas que tenemos de nuestra propia vida. Esto es, no todos los días pueden estar llenos de momentos intensos y excitantes que nos hagan sentirnos exultantes de júbilo. En este sentido, es muy importante que la educación de los niños los prepare desde pequeños para esta realidad:

"La capacidad de soportar una vida más o menos monótona debería adquirirse en la infancia. Los padres modernos tienen mucha culpa en este aspecto; proporcionan a sus hijos demasiadas diversiones pasivas, como espectáculos y golosinas, y no se dan cuenta de la importancia que tiene para un niño que un día sea igual a otro, exceptuando, por supuesto, las ocasiones algo especiales. En general, los placeres de la infancia deberían ser los que el niño extrajera de su entorno aplicando un poco de esfuerzo e inventiva."

En otro capítulo Russell analiza el miedo a lo que los demás puedan decir de nosotros como otra de las razones de la infelicidad, y concluye con esta reflexión:

"Creo que, en general, dejando aparte la opinión de los expertos, se hace demasiado caso a las opiniones de otros, tanto en cuestiones importantes como en asuntos pequeños. Como regla básica, uno debe respetar la opinión pública lo justo para no morirse de hambre y no ir a la cárcel, pero todo lo que pase de ese punto es someterse voluntariamente a una tiranía innecesaria, y lo más probable es que interfiera con la felicidad de miles de maneras."

Me ha sorprendido que, frente a algunas corrientes de la psicología actual que centran la atención en la búsqueda de la felicidad personal dentro de uno mismo ("si no te quieres tú no te querrán los demás" vendría a ser su eslógan), Russell nos habla de una felicidad volcada hacia fuera, para la cual la mejor receta es no hacer daño a nadie, tratar de hacer que los que nos rodean se sientan a gusto, o tener un amplio abanico de ocupaciones que llenen nuestro tiempo y nos estimulen, entre otros. Naturalmente parte de la base de que no tenemos ningún problema realmente grave que nos impida ser felices en un momento dado. En condiciones normales, nos viene a decir, "el secreto de la felicidad es este: que tus intereses sean lo más amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles."

Creo que este libro puede ayudarnos a abrir los ojos a cosas que quizás no nos hemos parado a pensar, con el fin de eliminar esas barreras -muchas veces autoimpuestas- que nos impiden ser realmente felices, a pesar de tener cubiertas la mayor parte de nuestras necesidades. Puede que nunca encontremos la receta de la verdadera felicidad, pero si vamos juntando ingredientes y los mezclamos a nuestra manera... ¿quién sabe? Quizás podamos saborearla cada vez más a menudo, y hasta coger una indigestión de vez en cuando.

19 comentarios:

Herman dijo...

Pocas veces se ha hablado de la felicidad con tanta inteligencia y nitidez como hace Russell en este libro imprescindible. Excelente elección, Elena. Como de costumbre. Un saludo.

Raúl dijo...

Más allá de la figura histórica, nada conozco de Russell como escritor; lo cual dice muy poco (y todo malo) de mí.

Fede dijo...

Como bien dices, algunas de las teorías filosóficas de Russell han quedado obsoletas.
Su teoría sobre la felicidad sigue estando vigente. Cuando los libros de autoayuda hablan de buscar la felicidad en uno mismo creo que no se refieren a una especie de autocomplacencia sino a nada ni nadie coartar nuestra búsqueda, que como dice Russell ciertamente nos lleva a olvidarnos de nosotros mismos y ir hacia los demás

Anónimo dijo...

Me alegra que lo descubras, porque es un libro excelente.
Un beso, preciosa.

A.

Joselu dijo...

Todo es interesante, pero esa reflexión sobre la de cómo los padres quieren que los niños disfruten de placeres o momentos intensos continuamente me parece lúcida y fundamental. La idea de acostumbrarse a una cierta monotonía forma parte de nuestro aprendizaje en la vida. Hoy parece que los niños -jóvenes también-no toleran el aburrimiento. De ahí vienen muchos males de la escuela que estamos viviendo. Los placeres son los que nosotros extraemos de nuestra imaginación, esfuerzo e inventiva. Tengo algún día que escribir un post sobre ello, si me lo permites, utilizando la reflexión de Bertand Russell. Un placer volverte a encontrar por aquí. Un saludo.

Anónimo dijo...

El libro de Russell es un clásico, otro que está en esta misma línea y que merece la pena leer es El arte de amar (1956) de Erich Fromm. Quizás uno de los grandes problemas de los niños y adolescentes de hoy sea la baja tolerancia a la frustración y la poca capacidad de esfuerzo, aunque seguro que eso ya lo decían Platón y Aristóteles en sus tiempos... En cuanto a la felicidad creo que, en muchas ocasiones, depende de nuestra propia actitud ante la vida: conviene aprovechar las pequeñas alegrías del día a día, considerar el afecto como algo primordial, y mantener una actitud positiva porque esto suele hacer más fácil conseguir cualquier objetivo y nos hace sentirnos mejor. Hay mucha gente que piensa que su infancia fue más feliz que la que puede llegar a tener un niño de hoy en día. Os invito a que os vayáis a YOUTUBE y allí tecleéis: “Retales de infancia” (no pongo directamente el enlace porque a veces no salen enteros cuando se envían los comentarios a este blog. Compartáis o no esta idea, si sois de la generación de los 70 o los 80, seguro que sonreiréis al recordar juguetes, series, etc. de cuando erais niños.
P.D: ¡Menuda coincidencia!, ¿no crees?, aunque se compartan gustos, había 5 funciones de teatro. Lo dicho, ¡ánimo con el blog!.
Capeando el temporal

condonumbilical dijo...

Ese libro es 100% basura.

Saludos!!

Nausicaa dijo...

Me he quedado flipada con el ultimo comentario ¿?

Pero bueno, a lo que iba. Que casualidad, justo estuve informandome sobre la felicidad y escribir sobre ella! Recojo tus palabras y las de este increible autor y me las guardo para este dulce momento.

Un beso guapa.

Javier García dijo...

Que lástima, 3 años cerca de ti y nunca hablamos de este libro y de Russell.

Aunque mi orientación filosófica es otra, algo alejada del platonismo y de los planteamientos lógicos analíticos, este es conjuntamente con "el conocimiento humano" ,uno de los libros que más me gusta de este filósofo.

Elena dijo...

Herman, efectivamente nitidez e inteligencia son dos adjetivos perfectos para este brillante ensayo de Russell. Un saludo.

Joselu, sabía que te iba a interesar la reflexión de Russell sobre la incapacidad de muchos jóvenes de soportar la rutina. Lo increíble es que este ensayo se escribió en los años 30. Y algunos de sus análisis siguen siendo de plena actualidad. Hace otro sobre la reducción de la natalidad y el aumento de la inmigración que también se adelanta a su tiempo. Por supuesto que puedes escribir sobre ello -faltaría más, no soy yo nadie para decir nada al respecto-, seguro que al gran Russell le encantaría. Un abrazo.

Capeando, estoy completamente de acuerdo contigo. Por cierto, sí que fue casualidad lo del teatro. Genial el que coincidiéramos. Todo un punto. Besos

Condonumbilical, no me parecen apropiados comentarios tan categóricos sin siquiera explicar tus razones. Siento que opines eso sobre el libro. A mí me ha encantado.

Nausicaa, ¿cómo han ido esas vacaciones? ¿Ya has vuelto? Besos guapísima.

Javier, ¿cómo andas? Creo que se nos han quedado muchas conversaciones pendientes. Tenemos que ir solventándolo entre comida y comida, ¿no? Encantada de verte por este rinconcito. Un abrazo.

Alí Reyes H. dijo...

Se te agradece los comentarios , observaciones y recomendaciones. Así no hay sorpresas a la hora de enfrentarse a los libros.

Revisé lo de Vila Matas pues vi la película que hizo acerca de las cicatrices todavía abiertas de la guerra civil y me pareció excepcional.

Saludos y bendiciones desde Venezuela

Anónimo dijo...

Guapísima!!!,tu blog es tan bueno que me aparta de mis lecturas.Gracias y fuerzas para continuarlo.

Miguel Sanfeliu dijo...

No sé explicar el motivo, pero el caso es que Bertrand Russell fue un escritor importante para mí en la adolescencia. Su libro “Retratos de memoria y otros ensayos” se conserva visiblemente manoseado entre mis más preciadas posesiones. No he leído éste que mencionas, pero me temo que iré en su busca muy pronto.
Un abrazo.

El Viajero Solitario dijo...

No conozco nada de la obra de este autor, tomo buena nota de esta recomendación, a ver si cae estas navidades.
Saludos.

Elvira Coderch dijo...

Gracias por esta entrada. Me ha gustado mucho, así que me acabo de comprar el libro en amazon.uk (una comodidad y un "vicio").
Saludos

Acamaca dijo...

Sus numeros resultaron mas felices que sus letras. N M : necesita mejorar

Francisco Ortiz dijo...

Muy oportuna recuperación en un tiempo de infelicidad creciente. Cuantos más elementos lúcidos para meditar, mejor, aunque se trate de consejos algo genéricos o desfasados, pues el hombre en esencia cambia poco. Un abrazo.

Francisco Cenamor dijo...

Querida Elena, tu blog nos ha parecido bastante interesante, por eso, le haremos una breve reseña el próximo viernes 26 de diciembre en el Blog literario Asamblea de palabras para que nuestros lectores y lectoras le echen un vistazo.
Un saludo.

Carmen dijo...

Hola Elena
Es la primera vez que intervengo en un blog y supongo que no es casualidad que sea para estar absolutamente de acuerdo en todo lo que has dicho sobre Russell y además añadir que mucha gente encontraría la clave para su felicidad no solo en este libro, sino en otros suyos y en su autobiografía. Creo que ha sido de los pocos filósofos en practicar su propia filosofía práctica.
Quizá en estos tiempos, una buena serie sobre su vida de la BBC haría más que cien profesores juntos.
Gracias por tu reseña ( la he compartido con una amiga) y leeré tus comentarios sobre tus lecturas cuando pueda.