viernes, mayo 16, 2008

Escapada a Berlín

Nunca había estado en Alemania. Es mi primera visita a ese país, y he comenzado por la capital, Berlín, una de las ciudades más increíbles que he visitado y un enclave histórico de gran importancia. El viaje ha sido estupendo. La compañía era encantadora (Inma, Juan y Lourdes, gracias por hacer este viaje tan especial), el tiempo nos ha acompañado con un sol y unas temperaturas inusuales por esas latitudes, y el apartamento en el que nos quedábamos en el barrio de Kreuzberg era más que acogedor y bastante barato. Y si a todo eso le sumamos una ciudad con muchísimo ambiente, con tiendas originales y variadas, con museos para elegir, y con precios muy asequibles, tendremos un cóctel de sensaciones que difícilmente podré olvidar algún día.

Berlín conserva increíbles vestigios del pasado. Los edificios barrocos y neoclásicos abundan en sus calles. Quizás uno de los más espectaculares sea, aparte de la famosa Puerta de Brandenburgo, la catedral, con unas vistas desde la cúpula que es conveniente no perderse. Aunque hay que esperar una larga cola, el Reichstag cuenta también con una impresionante cúpula, en este caso de cristal, de Norman Foster, que es toda una experiencia subir mientras se contempla a través del vidrio el panorama berlinés. Por supuesto, los museos son visita obligada, aunque son demasiados para unos días y muy caros en comparación con todo lo demás. Hay pues que seleccionar. El Museo de Pérgamo esconde joyas como el Altar de Zeus y la Puerta de Ishtar. Y el Altes Museum alberga de forma temporal las colecciones de arte egipcio, entre cuyas piezas destaca el bellísimo busto de Nefertiti.

El viajero debe también pasar cerca de los restos que aún se conservan del terrible muro de Berlín, un vestigio de una Alemania dividida cuyos efectos aún se observan en el paisaje berlinés, con zonas enteras que están siendo reconstruidas y edificios de la era comunista junto a ejemplos modernos de cuasi rascacielos de cristal. Es una ciudad de contrastes, donde es imposible aburrirse y donde los precios invitan a sentarse varias veces al día a tomar un café, un helado o disfrutar de una buena comida, sin olvidar por supuesto las famosas wurst o salchichas.


Como nos lo habían recomendado, y a pesar de que nuestra estancia era más o menos corta, decidimos escaparnos un día a Potsdam, donde el parque de Sanssouci alberga un conjunto palaciego de los más grandes de Europa. Pasear por el parque y por las callejuelas de la ciudad, repletas de tiendas encantadoras, es un verdadero placer para todos los sentidos.

Y como siempre, os dejo unas cuantas fotillos, no sin antes animaros a visitar una ciudad que, afortunadamente, aún no ha sido tomada por las hordas de turistas (aunque yo misma sea una de ellas, qué le vamos a hacer) y cuyo encanto trasciende mucho más allá de lo que pueda observarse en cualquier fotografía. Eso sí, para quién no sepa alemán, los nombres de las calles a la hora de orientarse son una auténtica pesadilla. Por lo demás, la ciudad se merece un diez. Repetiremos.

12 comentarios:

Lucía dijo...

Mi marido está empeñado en ir allí las próximas vacaciones (que a saber cuando serán...). Yo no estaba muy convencida pero después de leer tu post como que le voy a dar la razón.
Un abrazo.

Carmen Álvarez dijo...

Jo elena de nuevo nos cruzamos...tu acabas de volver de berlín y yo me voy el sábado a alemania (aunque finalmente me centraré en la zona de baviera y selva negra, lo de berlín lo dejo para más adelante y no es por falta de ganas) Saludos!!

Francisco Machuca dijo...

Mi querida Elena,Berlín está de moda.Hace poco vi un documental en el Canal Sur sobre los andaluces que viven allí,y francamente me gustó mucho,tanto como este post.

Besos y un fuerte abrazo.

Nausicaa dijo...

Pues parece guay, me encantaria ir pronto, si es asi no dudare en preguntarte :)

Las fotos geniales, me han encantado!

Blanca Vázquez dijo...

tienes una frescura encantadora, y cada vez me gusta más la gente así en la Red, abierta, que se sepa quién está detras, y delante. Odio cada vez más esos nicknames o como cojones los llamen que esconden detrás no se sabe qué ni quién.

Joselu dijo...

Tu reportaje y otras referencias que me están llegando hacen de Berlín un objetivo deseable. Y eso que con Alemania tengo un cierto problema de lejanía afectiva. Berlín en la época del muro era una ciudad de referencia democrática frente a la RDA. No sé si tendré ocasión de visitar Berlín, pero ganas no me van a faltar. Un cordial saludo.

Escriptorum54 dijo...

Hola tocaya.
Después de tu explicación y de haber viajado contigo a través de tus palabras, me han entrado más ganas todavía de ir.

Un besazo

Lorena dijo...

Jooo, ¡qué envidia! Me ha encantado tu explicación y las fotos. Nunca me había interesado por Berlín, a pesar de que un amigo mío no hace más que dar la vara porque está deseando visitarlo. Lo apunto :) Me alegro de que lo hayas pasado tan bien!:D Esos son los mejores momentos: los viajes donde se descubren zonas preciosas y desconocidas. Un gran besazo!

Fede dijo...

Tu cuaderno de viaje denota que sabes viajar captando detalles y saboreando momentos y no meramente acumulando etapas.
Ojalá vivas muchas escpadas parecidas

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

que lindo!, que ganas de estar ahi!

Elena dijo...

Gracias a vuestros comentarios. Sólo volver a recomendaros que visitéis esta ciudad que, sin duda alguna, os va a sorprender.

Un saludo

Antonio Majano Soto dijo...

Elena, es la primera vez que visito tu blog, al cual he llegado desde el blog de una amiga.

Echando un vistazo he visto esta entrada sobre Berlín, y quiero decirte que estoy de acuerdo contigo en todo. Visité Berlín en el verano de 2005 y es una de esas ciudades que me gustan, no sólo para visitar y conocer, sino también para vivir.

Me pareció una ciudad cómoda, humana y me encantó la amabilidad de los berlineses. Lo único que no puedes quitarte de encima es el recuerdo de su historia. Es una ciudad que ha sufrido mucho y no puedes dejar de mirar sus calles y sus rincones y no pensar en su pasado, en el nazismo, en la Segunda Guerra Mundial, en el muro...

Es una visita que he aconsejado a todos mis amigos, y un sitio al que me apetece volver.

bss