lunes, marzo 05, 2007

MARIO VARGAS LLOSA: Travesuras de la niña mala

Este libro habla sobre el amor. El amor es pues el hilo argumental de la primera novela que he leído de este autor, al que suelo seguir en la prensa, aunque políticamente me encuentre muy lejos de sus ideas. Quizás este motivo me ha llevado a un alejamiento consciente de su obra, hasta que los múltiples comentarios favorables a sus dotes como novelista me han impulsado a leer al fin alguno de sus libros. Elegí "Travesuras de la niña mala". Y me encontré con una impresionante historia de amor, un amor tan ciego y tan estúpido que conmueve al lector desde la primera página.

La historia gira en torno a dos personajes principales: Ricardo y una misteriosa mujer que cambia constantemente de nombre y que nosotros conocemos como "la chilenita". Ricardo está perdidamente enamorado de ella desde que era un niño y la conoció en Miraflores, el barrio de Perú donde ambos vivían. Sus vidas se entrecruzarán una y otra vez durante los siguientes años, en escenarios tan lejanos como París -donde transcurre la mayor parte de la novela-, Londres, Tokio o Madrid. Ricardo no conseguirá nunca quitarse de la cabeza a su adorada chilenita, una femme fatale -de ahí su apelativo de "niña mala"- que lo utiliza una y otra vez y le abandona cada vez que le apetece, para desaparecer durante años, dejando a nuestro protagonista desconsolado y repitiéndose a sí mismo que es la última vez que se deja seducir por ella. La niña mala es una mujer llena de contradicciones, pues aunque siente una gran atracción por el lujo y la riqueza, que es lo que persigue desde el comienzo de la historia, en ningún momento nos aparece como una persona feliz, excepto en los breves instantes que pasa con Ricardo, el niño bueno que la perdona una y otra vez y que corre a su encuentro olvidando su último desplante. Él es consciente en todo momento de lo absurdo de este amor, un amor que él siente como no correspondido, pero es incapaz de renunciar a ella, y no duda en sacrificar todos sus ahorros cuando es necesario para cuidarla, aún sabiendo que la niña mala no tardaría en desplegar sus alas y alzar de nuevo el vuelo muy lejos de él.

Ya al final de la novela conocemos el verdadero origen de la chilenita, que nació y se crió entre chabolas y miseria, y que ya desde pequeña soñaba con ese mundo de lujo y de excesos que a ella le quedaba tan lejos. De ahí su empeño constante en borrar sus orígenes y hacerse pasar por otras personas, cambiando constantemente de identidad, sin saber que esa pasión por la riqueza -o sabiéndolo y siendo incapaz de vencer ese apego al lujo, que podría considerarse una especie de enfermedad- le traería una gran infelicidad a lo largo de toda su vida. Es una persona que se hace daño a sí misma hasta llegar casi hasta autodestruirse, y será el propio Ricardo el que la saque de ese estado de ruina, logrando que vuelva a florecer, aunque no por mucho tiempo.

Travesuras de la niña mala es ante todo una novela sobre lo absurdo del amor, que a veces nos arrastra a historias sin sentido en el que, en lugar de crecer como personas, nos hacemos más pequeños y más débiles. Es también una novela sobre la búsqueda de la felicidad, que no siempre encontramos, y sobre la pasión y sus imprevisibles consecuencias. Ricardo se nos aparece como una especie de tonto enamorado que no sabe cómo librarse de la pasión que siente por la niña mala, pero a ratos ella también nos muestra su debilidad y su cara amable y simpática, que sin embargo se empeña en cometer los mismos errores una y otra vez, hasta anularse como persona. Y ese es el mayor logro del libro, que los personajes parezcan tan inverosímiles y tan reales a la vez. Pues el mundo está lleno de parejas así, niños o niñas buenos que se enamoran de malas personas, sin que nadie sepa aún explicar la razón de estas locuras de amor.

7 comentarios:

Ernestina dijo...

Me necantó tu comentario. me tiene enganchada desde que lo comencé,ojala tuviera más tiempo y menos sueño para acabarlo cuanto antes

ENSALADA-DE-CHOCOLATE dijo...

bueno, a mi no me gusto nada el libro...se me hizo muy muy pesado...
unb esote

Miguel Sanfeliu dijo...

Lo tengo pendiente.

Saludos.

Noemí Pastor dijo...

Servidora es fan total, vargasllosiana hasta los ojos. Disfruté enormemente con este libro, aunque mis favoritas siguen siendo "Conversación en la Catedral" y "La tía Julia y el escribidor".

Ana Nuñez dijo...

Me encanto, esta novela tiene todos los ingredientes para repetirla y encontrarle siempre cosas nuevas en cada leida. leer a vargas llosa es toda una aventura, pues te sumerge en su mundo y te hace vivirlo. Que decir de su estilo, para nada pornografico, pues sus obras de tematica erotica como "Las travesuras de la niña mala", "elogio de la madrastra" y "Los cuadernos de don Rigoberto", se caracterizan por su sutileza, lo que hace de Mario vargas LLosa, uno de los mejores narradores sino del mundo, al menos de latinoamerica.

Franco dijo...

Es una lástima que éste sea apenas el primer libro que lees de Vargas Llosa. Sin duda es bueno, pero este monstruo de las letras tiene obras monumentales: Conversación en la catedral, Pantaleón y las visitadoras, La guerra del fin del mundo. Es, sin duda, el mejor escritor latinoamericano del momento. Lo digo yo, que soy colombiano y me gusta más que García Márquez. Buen blog, cuando puedas échate una pasadita por http://matamoscasdos.blogspot.com

Shantal García dijo...

cuánto me gustó ese libro. Lo leería las veces que sea necesario.
Me reí mucho, lo disfruté, saborié, lloré, amé, me frustré.
La verdad es que nunca había oído de un hombre que aguantara tanto por una mujer.Realmente la amaba.
Aunque soy sincera cuando digo que no me gustó el final. Esperaba más drama, no una simple conversación.
Por otra parte, estuvo excelente